Lionel Messi y el Inter Miami, a octavos de la Champions de la CONCACAF: otro golazo y por qué pidió el cambio a un mes de las Eliminatorias

Lionel Messi empezó el 2025 como para ilusionarse con otra temporada de antología. A sus 37 años, y más allá que -digan- la exigencia de la MLS y la Concacaf no sea la misma, el talento no se mide. Este martes dio otra muestra de lo determinante que puede ser en el Inter Miami, convirtió un golazo para empezar a cerrar la serie ante Sporting Kansas City (la revancha terminó 3-1 y el global 4-1), metió a su equipo en octavos de final de la Champions y cuando todo estaba liquidado pidió el cambio para abrir otro interrogante: ¿sintió una molestia o pensó en el calendario ajustado que se le viene por delante?.

El gesto que le hizo al banco de suplentes sobre los 15 minutos del segundo tiempo es el que generó incertidumbre. Porque, se sabe, Messi juega todo lo que puede y solo él determina cuándo tiene que dejar el campo de juego. Que se haya ido directamente al vestuario, además, tampoco ayudó a las especulaciones.

En el Chase Stadium, de todas formas, la versión más optimista indicaba que solo se trató de un cuidado pensando en que deberá jugar tres encuentros en los próximos 10 días, incluida la ida de los octavos contra el Cavalier SC, campeón de la Premier League de Jamaica. Los más dramáticos recordaban cuando a esta misma altura del año pasado, en una situación similar, sufrió una lesión que lo dejó varios partidos afuera de las canchas.

Esa posibilidad también resonó en Ezeiza. Es que en un mes, la Selección Argentina tendrá los dos compromisos más esperados de las Eliminatorias Sudamericanas: visitará a Uruguay en Montevideo y recibirá a Brasil en el clásico en el estadio Monumental. Y Messi es un número puesto, claro.

Pero antes de todo eso hubo un show. Otro espectáculo en el escenario de Fort Lauderdale. Muy poquito había arriesgado el Inter Miami hasta que Messi decidió acelerar. Lo puso a correr a Luis Suárez que, como si lo conociera de siempre, le tiró el centro atrás. La ‘Pulga’ la durmió con el pecho y metió una volea brutal que se clavó en el primer palo de Kansas y significó el 1-0 que tranquilizaba a los hinchas que llenaron las tribunas.

Después del abrazo en reconocimiento con el delantero uruguayo y sus compañeros, el rosarino ensayó un festejo que se hizo viral: se llevó el puño izquierdo al pecho, miró hacia la cámara y la señaló con un índice a la lente con una sonrisa.

La esperanza del Kansas de una remontada se esfumó antes del descanso. Es que primero Tadeo Allende, tras un desborde de Jordi Alba con participación de Messi, y después el propio Suárez, le dieron tinte de goleada al Inter Miami. Antes habían anulado el empate parcial de la visita por una posición adelantada.

Pudo haber anotado su gol número 853 en su carrera el ’10’, pero después de una pared con el pibe Telasco Segovia, su definición fuerte al medio fue rechazada por el arquero, que esta vez ganó el duelo.

Messi pidió el cambio a los 67 minutos, le dejó su lugar a Benjamin Cremaschi y se fue directamente al vestuario, por lo que no vio el descuento de ‘Memo’ Rodríguez, gracias a un desvío en el uruguayo Falcón que confundió al arquero argentino Oscar Ustari. Tendrá que jugar domingo, jueves (por Champions) y otra vez el último día de la semana siguiente. Hay que administrar el físico… y también la magia.

La sanción de la MLS para Messi por agarrar del cuello a un asistente

El año oficial para la Pulga se había iniciado con una anotación a Kansas City en el triunfo 1-0 de ida de la Concachampions y dos asistencias en el empate 2-2 del fin de semana en el arranque de la MLS ante New York City.

Justamente en ese partido Messi tuvo un ataque de furia que pocas veces se le vio dentro de un campo de juego. Salía de la cancha tras el pitazo final y una discusión con el árbitro Alexis Da Silva que le valió la amarilla.

Foto: AP / Rebecca Blackwell

El Jugador Más Valioso del año pasado en la liga tuvo un cruce de palabras con Mehdi Ballouchy, asistente del entrenador del conjunto neoyorquino. El argentino se cubrió la boca mientras dos asistentes de Miami intervenían.

La ‘Pulga’ comenzó a alejarse, pero luego se dio la vuelta hacia Ballouchy. Puso su mano derecha en la parte posterior del cuello de Ballouchy y apretó, aparentemente con la fuerza suficiente como para dejarle una molestia.

La liga multó a Messi, y también a Suárez, por una cantidad no precisada. El uruguayo infringió la política que impide a los jugadores colocar sus manos en la cara, cabeza o cuello de un rival, durante otro altercado durante el partido, primero de la temporada regular.

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