El asedio a la embajada argentina en Caracas, desde adentro: “Nos preocupa que pase una tragedia”


Sus días dentro de la embajada argentina en Caracas comienzan muy temprano en la madrugada, porque ese es el momento en el que la residencia queda completamente a oscuras y vulnerable ante las fuerzas del régimen de Nicolás Maduro. Por eso, a la luz de las velas- porque ya van casi 100 días sin servicio eléctrico– vigilan los rincones de la sede diplomática. Durante el día comen enlatados, arroz y fideos, porque tampoco pueden refrigerar otros alimentos. El agua les llega a cuentagotas cada aproximadamente 15 días, mientras observan desde las ventanas a los camiones cisterna que provisionan a las embajadas aledañas de Rusia y Corea. Para no perder la cordura ante el constante asedio -que desde hace 344 días incluye gritos, amenazas, hombres encapuchados armados-, los cinco opositores tienen momentos grupales de reflexión y análisis. Y es en los pocos momentos de conexión con el exterior cuando intentan ser escuchados por un cuerpo diplomático que lleva casi un año sin darles respuestas ni salvoconductos.

Para Magallí Meda, una de las asiladas en la embajada Argentina, considerada mano derecha de María Corina Machado, la represión del régimen llegó incluso a la esfera diplomática. “Los tienen acosados, amedrentados, aterrados. Nadie quiere hablar de este tema. Pero no pueden seguir jugando a la democracia cuando estás tratando con un régimen criminal”, dijo LA NACION en una entrevista por Zoom.

Magallí Meda y María Corina Machado durante las primarias opositoras en VenezuelaX | Twitter

A una situación que se agrava a diario, en la que todos los asilados han sufrido accidentes graves dentro de la sede, se sumó el miércoles un golpe anímico: el fallecimiento de Fernando Martínez Mottola, el único de los seis dirigentes refugiados originalmente que abandonó la embajada, en diciembre pasado. Ante el abandono diplomático, Meda teme que la próxima tragedia ocurra puertas adentro.

-¿Cómo es actualmente la situación dentro de la embajada?

-La situación aquí adentro cada vez es más compleja. Este proceso ya tiene más de 344 días. Vamos a cumplir un año en pocos días, llevamos 11 meses y medio, y lo único que ha pasado es que se ha ido poniendo cada vez más complicado. Tenemos 96 días sin servicio eléctrico desde que se llevaron los fusibles. Hemos tenido cuatro asedios. El último terminó con que se llevaron los fusibles y dejaron esta casa a oscuras. Hace ya nueve días que se nos dañó la planta [generador eléctrico] que teníamos para mantener refrigerados los alimentos y para poder tener luz en la noche a algunas horas. Además, en esta zona no llega el agua y casi todas las casas tienen que estar pidiendo. Particularmente, en esta casa no llega nada. Tú ves que van constantemente camiones cisternas a la embajada rusa, a la casa apropiada de al lado, a la embajada de Corea. A nosotros no nos permiten la cisterna sino una vez cada 12 o 15 días, cuando les da la gana, y solamente por tres minutos. Viene cargada con 10.000 litros y no nos bajan ni 2000 litros de agua. El agua de la piscina por supuesto está absolutamente estancada, podrida y eso lo usamos para además bajar las pocetas [inodoro]. Por supuesto, el hedor en toda la casa, por mucho que limpiamos, es muy fuerte.

-Sin poder refrigerar los alimentos, ¿qué comen?

-Pedimos bolsas de hielo y mantenemos refrigerado un poco de lo que queda, porque mucho se dañó y lo botamos. Entonces, hacemos sándwiches, arroz, mucha pasta, latas de atún, cosas de untar. Hemos aprendido a manejar esto de manera de que no nos afecte, porque cada vez se ha complicado mucho más y toca resistir, ¿no? Hasta que esta pesadilla termine.

-¿Cómo hacen para comunicarse con el exterior?

-Estamos cargando los celulares gracias a que al principio a Omar [González, exdiputado] su esposa le mandó un ventilador chino, muy básico, pero resulta que trae como un pequeño panel solar y puedes conectar distintos modelos de celular. Nos turnamos y cargamos los aparatos con ese ventilador. Esa es la situación y es verdaderamente dantesco lo que ha sido el atropello a la diplomacia, el espacio diplomático, el concepto que está establecido en la Convención de Caracas del ´54 que establece la protección de los asilados.

-¿Les permiten que alguien pueda llevarles medicinas o alimentos?

-Ha sido completamente arbitrario. Hace varios meses nosotros podíamos pedir a los mercados, pero cada vez se ha vuelto más difícil. No solamente deciden cuándo una cosa entra, ya que una mañana permiten y a la otra no. Rodeando la residencia hay tres alcabalas [puestos policiales] en las que detienen a los motorizados que nos traen cosas, los amedrentan y amenazan con que los van a meter presos. Es un reto de valentía de cualquiera delivery venir para acá. Tienen miedo. La palabra asedio pareciera que ya no tuviese fuerza. Me parece que casi que está más claro hablar de un bullying criminal diplomático y judicial. Aquí no le permiten la entrada a ningún diplomático, por esa puerta no pasa nadie, ni trabajadores de la propia embajada. La última vez que entraron literalmente fue para decir adiós, porque estaban aterrados, y a los dos días se llevaron secuestrado a uno de ellos y todavía ni siquiera pudo tener contacto con su familia.

-¿Cómo es su día a día?

-Aquí tenemos como un horario que nos permite custodiar y vigilar los alrededores, porque cuando tú vives en este nivel criminal, tienes que estar muy pendiente de todos los frentes de la casa. Omar [González] se levanta en la madrugada, a partir de las 3.30, con mucho cuidado, con una vela. Él baja, prepara un café, se sienta afuera, observa todos los alrededores, se queda a ver si por casualidad está entrando un hilo de agua. Inmediatamente llego yo, que soy la que me levanto de segunda ya que me paro mucho de madrugada y hago rondas por la casa. Es un desvelo de sueño constante porque estás en una situación de incomodidad total sin luz, sin agua, sin alimentos refrigerados. Al bajar, nos preparamos un café y comienza esa rutina de la mañana de análisis. Leemos las noticias, vemos lo que está pasando. Después llega Humberto [Villalobos], que hace su rutina de revisión, es una persona muy operativa, chequea que las cosas más o menos funcionen bien, igual Claudia [Macero] haciéndole seguimiento a su monitoreo completo. Pedro [Urruchurtu] lleva un proceso de mucha introspección y mucha lectura. Cada quien tiene su espacio personal, pero a la vez tenemos unos espacios juntos. Cocinamos juntos, la mayoría de las veces cocina Humberto porque le gusta, y hacemos toda la limpieza de la casa juntos o caminamos en la tarde y después nos sentamos para un proceso de introspección y de evaluación. Y vamos muy temprano a la cama, no a dormir, sino a pensar. La casa está a partir de las 18.40 completamente negra, sobre una montaña, un bloque negro en el que no pasa nada.

-¿Siguen teniendo la posibilidad de comunicarse con sus familias?

-Muy limitado. Yo trato en la medida de lo posible de hablar por lo menos cada dos, tres días con uno de ellos. Tenemos que escoger que para qué usamos las comunicaciones. Obviamente, además, todo aquí está totalmente custodiado, los teléfonos están intervenidos. Es verdaderamente un estado criminal en su completa operación de control ciudadano y eso aplica incluso para un espacio protegido diplomático en territorio venezolano.

-El miércoles falleció su compañero Fernando Martínez Mottola. ¿Cómo recibieron esta noticia?

-Fue muy doloroso. Supimos de lo que le estaba pasando desde el sábado porque le dio un dolor fuerte en el pecho y después tuvo un sangramiento en el cerebro producto de una medicina. Es muy lamentable porque al final del día todo esto es muy injusto. Nosotros somos inocentes. El régimen decidió desaparecer a la oposición política y nos culpa de una cantidad de cosas que no hemos hecho. Convivimos durante muchos meses con Fernando. Era una persona con una rutina super organizada, de ejercicios tres veces al día, de lectura, de comunicación con su familia. Todo esto se empezó a complicar y esto afectó muchísimo, porque al final terminas sin contacto con tu esposa, con tus hijos. Él hizo su proceso de conversación y buscó una salida para quedarse en Venezuela. Consiguió un mecanismo para salir y estando afuera, como yo digo, aquí el que está preso adentro está preso afuera también porque es una situación terrible que afecta a todos los venezolanos y eres parte además de un constante proceso de amenazas. Es muy triste ver que el desenlace de Fernando haya sido su vida, cuando su único delito fue querer una democracia y buscar unas elecciones limpias. Fue un deseo que le costó al final del día este desenlace terrible porque hay mucha presión, mucha angustia. Esto es agotador. Nos preocupa todos los días que no vaya a pasar una tragedia.

-¿Han tenido complicaciones?

Aquí todos han tenido accidentes. Fernando una noche se reventó la cabeza, tocó ayudarlo y curarlo. Omar también, se desvaneció completamente. Humberto tuvo una caída en una de las noches oscuras y llegaron los paramédicos del régimen después de 20 horas para coserlo con más de 20 puntos. Yo rodé por las escaleras una noche y me di durísimo en la columna, pasé una semana casi que no me podía ni sentar. Pedro se cortó la mano con con un cuchillo. Son accidentes que pasan a cualquiera, pero tú estás aquí encerrado desde diciembre sin ningún tipo de acompañamiento del cuerpo diplomático, sin ningún tipo de acompañamiento de los empleados que tenían años trabajando para esta embajada. Es terrible, todo está mal. Aquí puede terminar pasando una tragedia y al final del día, ¿de quién es responsabilidad? Si bien tienes un régimen represor que destruye a la gente emocionalmente y físicamente también hay una corresponsabilidad de los órganos internacionales y de los países que hacen vida en Venezuela y tienen su representación diplomática acá que están permitiendo que esto pase frente a ellos, igual que la iglesia.

-¿Alguno de ustedes contempló entregarse?

-Nosotros nos queremos ir todos los días, pero bajo un mecanismo de protección, no entregarnos al régimen. Lo hemos hecho saber a todos los órganos internacionales que nosotros estamos listos desde el día que entramos, que solicitamos el asilo, y que pedimos la salida a través de los salvoconductos. Queremos salir y conseguir una solución. Sin embargo, no la hemos conseguido.

-¿Tiene contacto con representantes de la Argentina?

-Claro, por supuesto que sí, constantemente. Y con el gobierno de Brasil también, constantemente. Brasil está a cargo de la de la protección de la sede y de la protección de los asilados. Quien debe tramitar el salvoconducto para nuestra salida acá le corresponde al presidente Lula [da Silva] y a Itamaraty [sede de la Cancillería brasileña] hacer la gestión para que eso suceda. A la Argentina le agradezco y reconozco el hecho de habernos recibido y protegido aquí en esta embajada. Si eso no hubiese sido el caso, la historia sería muy distinta. Y nosotros hemos dicho muchas veces que agradecemos que Brasil haya asumido la protección de la embajada, pero sí creemos que ha hecho falta mucha más rapidez en la solución de este conflicto. Porque al final resolver poner una planta -que están en ese proceso- no resuelve el problema de fondo, que es terminar de cerrar este capítulo de amenaza, de amedrentamiento, intimidación. Todas las líneas rojas se cruzaron hace mucho rato en esta embajada.

-¿Y qué respuesta le dan?

-Que todo está en proceso, que están tratando, que no avanzan. Yo creo que es una responsabilidad de la diplomacia universal, es un deber. ¿Para qué está en Venezuela una misión diplomática? Obviamente, protección de sus ciudadanos que viven en el país e intereses financieros. Pero también está el respeto al derecho que te asiste en el marco de la protección diplomática. Eso se borró ya. Nosotros hemos hecho cartas pidiéndole al cuerpo diplomático que nos asista, a la iglesia.

-¿Vieron personal diplomático presentarse en las inmediaciones de la embajada?

-No, para nada, cero. Solamente vimos a una camioneta de Suiza cuando Fernando se fue. Del resto, nada. Y ese es el reclamo que yo tengo. La excusa que te dicen es: ´estamos esperando autorización del superior´. Es aberrante, porque es como ver en tu propia cara cómo puedes llevar los límites hasta un punto de bullying diplomático Aquí tienen que decidir con quién te estás entendiendo, ¿con el canciller o con un criminal? Porque si te estás entendiendo con el canciller, entonces hay mecanismos de entendimiento de una democracia. Pero cuando tú lo que recibes a cambio son mentiras, niegan lo que está pasando, amenazan con que no se acerquen porque los expulsan del país, entonces te estás entendiendo con un criminal. Entonces, nuestro problema es que nadie quiere hablar del tema. Y es porque les da miedo. ¿Qué hacemos? ¿Cómo solucionamos este problema? No pueden seguir jugando a la democracia cuando estás tratando con un criminal.

-¿Ese es su mensaje para Brasil y la Argentina?

-Para Brasil, Argentina, Suiza, Italia, Alemania, Ecuador, para todos los países. Ni siquiera para la Argentina porque honestamente yo creo que cumplió su misión de atendernos y recibirnos, y además fueron expulsados. Brasil tiene que hacer más bajo este parámetro. Está protegiendo esto desde el primero de agosto del año pasado. Insisto, te estás entendiendo con una cancillería que es un criminal que te dice “ese tema no se toca”. Hay que quitarle la capa a la cosa y empezar a entender de qué estamos hablando.

-Donald Trump dijo que va a revocar las licencias petroleras en Venezuela. ¿Crees que esto podría ser parte de una futura solución?

-Es muy pronto para para entenderlo. Yo espero que todo esto sea en el marco de la restitución del estado de derecho. Aquí se ganaron unas elecciones el 28 de julio y precisamente tenemos que dejar de ver esto como si estuviésemos hablando de un presidente que no quiere reconocer el triunfo. Esto es un estado criminal. Tenemos más de 1100 presos inocentes, violaciones del estado de derecho y lo único que los venezolanos estamos pidiendo es que se respete la soberanía nacional. Por eso, todas las medidas que vayan en línea para parar este proceso de persecución, de represión, de operación criminal, hay que usarlas.

-¿Qué más cree que se puede hacer?

-La embajada es muy importante. Tenemos que entender que ya se solucionó el tema político el 28 de julio. Y como el régimen decidió no entregar el poder porque quedaron expuestos, se fue frontalmente a un proceso de represión. Eso es lo que tenemos que parar. ¿Cómo? Hablando, buscando soluciones. Y si no las consigues entonces te tienes que ir a unas medidas más radicales. Y no solamente los venezolanos, el mundo entero. El régimen ni siquiera pudo mostrar un acta y todo lo hicieron con la mentira. Me tratan de criminal, de terrorista, inventaron que Fernando era una criminal y después que cuando lo sacaron era una víctima. Es bullying criminal, judicial, en la calle cuando te paran y te detienen. ¿Cómo se puede vivir en un país así? Todo lo que sirva para detener este estado brutal de represión y de falacia, hay que usarlo.

-Entre los detenidos también está el gendarme argentino Nahuel Gallo. ¿Cree que su detención pudo haber sido una represalia del régimen a que la Argentina les brindó asilo?

-Hay muchas nacionalidades y eso es un mecanismo para quebrar a los países. Es un mecanismo de toma de rehenes para después negociar lo que ellos quieren. En el caso de la Argentina, es para montar toda una narrativa de unas acusaciones terribles sobre la base de la nada. Al final del día estamos hablando de gente inocente por todos lados, simplemente porque les da la gana. Es un mecanismo de generar terror y eso es lo que hay que parar. Y si las medidas que está tomando los Estados Unidos van en la línea de detener el flujo de dinero para parar ese sistema de represión, hay que hacerlo todo, absolutamente todo. Porque no puedes ver para otro lado cuando no se trata de ti, porque te van a llegar igual. Hay que conseguir una solución a esta situación pronto, además, o sea, porque bueno, porque hay que evitar que pase otra tragedia.

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