Buzos, helicópteros e inflables: cómo será el operativo de rescate de Artemis II en el Pacífico


WASHINGTON.– Después de recorrer cientos de miles de kilómetros y rodear la cara oculta de la Luna, el momento más crítico para la misión Artemis II no ocurre en el espacio, sino en la Tierra. El regreso de la cápsula Orión activa un operativo de rescate tan complejo como coreografiado, que combina tecnología, entrenamiento militar y protocolos ensayados durante años.

La escena final está prevista en el océano Pacífico, frente a la costa de California. Allí, tras reingresar a la atmósfera a más de 40.000 km/h y soportar temperaturas cercanas a los 2700 grados, la cápsula desacelera con un sistema de 11 paracaídas hasta amerizar a baja velocidad.

Jared Daum, ingeniero aeroespacial del Centro Espacial Johnson de la NASA, muestra el sistema de paracaídas de la nave OriónRONALDO SCHEMIDT – AFP

Pero ese impacto con el agua no marca el final del viaje. Es, en realidad, el comienzo de una segunda misión: recuperar a los astronautas sanos y salvos.

Minutos después del amerizaje, los primeros en acercarse no son ingenieros ni médicos, sino buzos de la Marina de Estados Unidos. Su tarea es asegurar la cápsula, verificar su estabilidad y preparar el entorno para la salida de la tripulación.

En los ensayos previos, esos buzos practican cómo fijar dispositivos de flotación y conexiones que estabilizan la nave, incluso si cae invertida.

Partes del sistema de paracaídas de la nave Orión de la NASARONALDO SCHEMIDT – AFP

También instalan una especie de “collar” inflable alrededor del módulo para mantenerlo firme en el agua y facilitar el acceso.

Una vez estabilizada la cápsula, comienza la evacuación. Los astronautas salen uno por uno y son trasladados a una plataforma inflable cercana. Desde allí, son izados mediante arneses hasta helicópteros militares.

El procedimiento replica, con tecnología actualizada, el método utilizado en las misiones Apolo: los tripulantes son elevados en canastas y llevados a un buque cercano.

Todo el proceso está diseñado para completarse rápidamente: la NASA busca que la tripulación esté en una sala médica dentro de las dos horas posteriores al amerizaje.

El USS John P. Murtha durante un patrullaje por el estrecho de OrmuzReuters

El corazón del operativo es un barco de la Marina estadounidense —en este caso, el USS John P. Murtha— que actúa como base flotante.

Allí, los astronautas reciben los primeros controles médicos tras el impacto del reingreso y la readaptación a la gravedad. Mientras tanto, otro equipo se encarga de la cápsula.

El módulo Orión no se abandona en el mar. Tras la evacuación de la tripulación, es remolcado cuidadosamente hasta el interior del buque, que cuenta con una especie de “dique inundable”.

Mediante cables y un sistema de poleas, la cápsula es alineada y colocada sobre una estructura diseñada a medida. Luego, el agua del dique se drena y la nave queda asegurada para su traslado.

En misiones anteriores, todo este proceso llevó varias horas, lo que da una idea de la complejidad logística del rescate.

La nave Orión en el sexto día de la misión Artemis IIHANDOUT – NASA

Nada de esto se improvisa. Antes del vuelo, la NASA y la Marina realizan simulaciones completas —con cápsulas de prueba y astronautas reales— en las que replican cada paso del rescate.

Estos entrenamientos incluyen escenarios adversos: olas, cápsulas invertidas o evacuaciones nocturnas. El objetivo es reducir al mínimo cualquier margen de error en un momento en el que la tripulación es más vulnerable.

Una vez asegurados en el buque, los astronautas son trasladados en avión a Houston, donde continúan los controles médicos y las evaluaciones postmisión.

Para la NASA, ese regreso no es solo un final, sino también el inicio de una nueva fase: el análisis de datos, el estado físico de la tripulación y el comportamiento de la cápsula serán claves para futuras misiones, incluido el objetivo mayor del programa Artemis: volver a llevar humanos a la superficie lunar.

Controladores de vuelo monitorean la nave Orión de la misión Artemis II desde la Sala de Control de Vuelo Blanca en el Centro Espacial Johnson de la NASA, en HoustonDANIELLE VILLASANA – GETTY IMAGES NORTH AMERICA

Porque si el lanzamiento es el momento más visible, el rescate es el que confirma que todo funcionó. Y en esa coreografía final —entre el océano, los helicópteros y un buque en movimiento— se juega el verdadero cierre de la misión.

Agencias AFP, AP y Reuters


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