Vuelve la interna a la Bolsa luego de más de una década y el oficialismo mantiene sus “tanques” para quedarse en el poder
Después de más de una década sin competencia interna, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA) volverá a votar con una lista opositora. La elección prevista para el 30 de abril abrió una pulseada inusual en la entidad empresaria activa más antigua del país, fundada en 1854, y expuso una discusión que excede los nombres propios: continuidad o renovación, representación frente al poder político y el papel de una institución histórica que ya no tiene la centralidad operativa de otras épocas, aunque conserva patrimonio, vínculos y peso simbólico dentro del establishment local.
Este jueves cerró el período para la presentación formal de listas, lo que terminó de confirmar el escenario de competencia interna.
El movimiento tiene dos elementos centrales. Por un lado, la aparición de una nómina disidente, algo que no ocurría desde 2014. Por otro lado, la decisión del oficialismo de volver a ubicar al frente de su lista a Alejandro Bulgheroni, fundador y principal accionista de Pan American Energy, quien ya integra la actual mesa directiva y ahora busca renovar su lugar dentro de la conducción. La nómina fue presentada por Adelmo Gabbi, actual titular de la entidad, y Ernesto Allaria, expresidente de BYMA y figura de peso en el mercado.
El apellido del empresario petrolero agrega además una lectura política. La actual presidenta del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp) —donde domina el llamado Grupo de los 6 (G6), el nucleamiento que reúne a las principales cámaras empresarias del país— es Bettina Bulgheroni, esposa de Alejandro. El G6 está integrado por la UIA (industria), Adeba (bancos), Camarco (construcción), la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y la Sociedad Rural Argentina. Consejo Interamericano de Comercio y Producción – CICyP
En el empresariado suele leerse al G6 actual como un espacio mayormente cercano al Gobierno de Javier Milei, con dos excepciones visibles: la UIA y Camarco, sectores golpeados por la apertura importadora, la caída de la demanda interna y el freno de la obra pública.
La lista opositora es impulsada por Jorge Collazo, de 67 años, presidente de Intervalores Group, exvicepresidente segundo de Gabbi y hombre de larga trayectoria en el recinto. Su diagnóstico apunta a una estructura cerrada y con escasa alternancia. “No puede ser que el presidente sea el mismo hace 20 años”, sostuvo ante LA NACION. También cuestionó la dinámica interna del Consejo Directivo: “Los consejeros tienen que conocer la Bolsa y el sector. No pueden estar ahí solo para levantar la mano de vez en cuando”.
La oposición busca instalar una agenda de modernización. Propone una entidad más activa en la discusión pública, con elaboración de informes económicos y sectoriales, mayor presencia mediática, incorporación de herramientas de inteligencia artificial y nuevos canales de comunicación, desde streaming hasta formatos digitales orientados a públicos jóvenes. También sumará perfiles técnicos, acercar la institución al ecosistema fintech y revisar reglas internas que, según sostienen, dificultan la renovación.
Además, desde ese espacio remarcan que su lista reúne académicos, profesionales vinculados al mercado de capitales y socios con trayectoria, con la intención de combinar experiencia técnica con recambio dirigencial.
Otro eje opositor apunta al padrón. Según Collazo, la Bolsa cuenta con más de 3200 socios, aunque alrededor de 1600 estarían habilitados para votar. Remarca además que cientos de socios menores de 45 años todavía no reúnen la antigüedad mínima exigida para participar. En su entorno sostienen que la entidad necesita ampliar la participación efectiva y acercarse a nuevas generaciones vinculadas al mercado financiero, la tecnología y la economía digital.
Del otro lado, Gabbi reivindica la gestión y relativiza la confrontación. “Yo creo en la democracia y los socios van a definir con los votos”, dijo a LA NACION. Recordó que Collazo fue vicepresidente suyo durante seis años y defendió el rumbo institucional. “Nosotros hemos transparentado la Bolsa”, afirmó. Enumeró además convenios para impulsar educación financiera en colegios, programas con clubes de barrio y trabajo conjunto con el Ministerio de Capital Humano para promover escuelas de oficios.
A los 82 años, Gabbi es una figura histórica del mercado local. Está en la Bolsa desde los 21 y conduce la institución desde 2005, con interrupciones técnicas derivadas de los límites estatutarios. En esta campaña agregó una definición que le dio marco sucesorio a la elección: aseguró que, si vuelve a imponerse, este será su último año como presidente.
“Soy un liberal de toda la vida. Tengo una visión muy optimista con este Gobierno”, dijo también. Su cercanía conceptual con la administración Milei es conocida dentro del empresariado. En la entidad destacan además que la lista oficialista incorpora dirigentes jóvenes, entre ellos Guido Lanzillotta, referente de Bolsa Joven.
Para entender por qué una elección interna genera atención, conviene repasar qué es hoy la Bolsa. Durante gran parte de la historia argentina, cuando se hablaba de “la Bolsa” se aludía al corazón del mercado de capitales. Allí convivían la institución gremial-empresaria y los mercados donde se negociaban acciones, bonos y otros activos. Ese esquema comenzó a modificarse con la Ley de Mercado de Capitales de 2012, que reordenó el sistema y empujó una estructura más parecida a la internacional.
Desde entonces, la BCBA dejó de concentrar las ruedas de negociación como en otras épocas. Sin embargo, mantuvo activos relevantes: participación accionaria en entidades del sistema, presencia en el G6 y una red de relaciones construida durante más de un siglo y medio entre financistas, empresarios, bancos, estudios jurídicos y ejecutivos. En otras palabras, ya no concentra operaciones, pero sí contactos, tradición y capacidad de influencia.
La arquitectura interna ayuda a entender por qué la elección importa. El Consejo Directivo está compuesto por 48 miembros y el 30 de abril los socios votarán la renovación de un tercio del cuerpo, es decir, 16 cargos. Luego, el 6 de mayo, el nuevo Consejo definirá la Mesa Directiva y elegirá al presidente de la institución. Es decir, aunque formalmente se votan consejeros, la disputa funciona también como una antesala de la conducción.
En los documentos internos aparecen cargos como presidente, vicepresidentes, secretario, tesorero, protesorero y vocalías, además de distintas comisiones. Para la oposición, ese engranaje quedó excesivamente cerrado. Para el oficialismo, en cambio, garantizó estabilidad patrimonial y continuidad institucional en años muy complejos para la economía argentina.
La Bolsa perdió el monopolio del mercado, pero conserva algo difícil de reemplazar: una silla en la mesa del poder empresario. Por eso, después de años sin sobresaltos, la vieja institución vuelve a discutir su futuro.


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