MADRID.-El exministro de Transporte José Luis Ábalos, exmano derecha del presidente español Pedro Sánchez, declarará este miércoles en Madrid acusado de irregularidades en la compra de barbijos durante la pandemia, en una comparecencia con potencial impacto político para el gobierno socialista. En el marco del juicio, el empresario Víctor Aldama, señalado como otro actor clave en el ascenso de Sánchez, apuntó contra el mandatario al ubicarlo en el “escalafón 1” de una supuesta “banda organizada”.
El caso lleva meses alimentando las críticas de la oposición, que suele aprovechar cada avance judicial para exigir la renuncia de Sánchez, al argumentar que varios de sus colaboradores más cercanos también están siendo investigados por corrupción.
Ábalos, para quien la fiscalía pide 24 años de cárcel, se sentará en el banquillo de los acusados junto a su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama. Todos ellos, investigados por presunta corrupción en la compra de millones de tapabocas durante la pandemia de Covid-19 por parte de ministerios, gobiernos regionales socialistas o entes públicos como Puertos del Estado.
Según consta en la acusación, Ábalos fue el enlace político que permitió el acceso a los contratos públicos de compra de barbijos; García, el intermediario para que se concretasen las operaciones; y Aldama, el empresario que organizó la venta de aquellos insumos médicos y obtuvo los beneficios económicos.
A cambio, Ábalos habría recibido dinero y favores que le permitieron llevar un elevado nivel de vida, incluyendo presuntamente sueldos mensuales, el pago de vacaciones familiares y la adquicisión de un departamento de lujo destinado a una relación extramatrimonial.
El primer acusado en declarar este miércoles fue Aldama, quien vinculó al mandatario español con el hecho delictivo en cuestión y brindó precisiones sobre cómo habría funcionada el supuesto esquema delictivo. “Si hay una organización criminal, el presidente del Gobierno estaba en el escalafón 1, el señor Ábalos en el escalafón 2, Koldo García en el 3 y yo en el 4”, sentenció el empresario.
Sánchez ya ha rechazado anteriormente las acusaciones de Aldama. En esta oportunidad, el empresario narró ante el tribunal cómo conoció y se fotografió con el líder español tras un mitin, gracias a Koldo García. “El presidente lo que me dice es muchas gracias por todo, sé perfectamente lo que estás haciendo y simplemente quería darte las gracias”, sostuvo el acusado.
Aldama explicó que, gracias a sus contactos internacionales y al respaldo de Ábalos desde su cargo, se hicieron negocios en países como México y Venezuela. También afirmó que actuó como intermediario, aprovechando su relación con Delcy Rodríguez -entonces vicepresidenta de Venezuela, hoy presidenta interina-, para que el Gobierno de Sánchez pasara de apoyar al opositor Juan Guaidó a interactuar con Nicolás Maduro, con el objetivo final de facilitar negocios.
En su declaratoria el empresario insistió en que parte de los beneficios de la trama, consistente básicamente en otorgar contratos públicos a cambio de comisiones, sirvió para financiar al PSOE.
El juicio golpea al gobierno de español. Cada revelación del proceso reaviva el debate sobre el control de su entorno por parte de Sánchez, máxime cuando Ábalos fue sustituido como secretario de organización del PSOE por Santos Cerdán, también investigado por corrupción y apartado del partido investigado en un expediente paralelo.
Ábalos, García y Cerdán fueron figuras clave en el retorno de Pedro Sánchez al liderazgo socialista en 2017, tras la llamada “gira del Peugeot”, con la que el actual presidente reconquistó el apoyo de las bases. Ese pasado común llevó a la oposición a bautizarlos como “la banda del Peugeot”.
En paralelo, Sánchez enfrenta otros frentes judiciales: su hermano, David, será juzgado a fines de mayo por presunto tráfico de influencias, mientras que su esposa, Begoña Gómez, está cerca de ir a juicio como sospechosa de haberse beneficiado de su posición para sus actividades privadas.
En este contexto, el Partido Popular y Vox intensificaron sus críticas y reclaman la dimisión de Sánchez y la convocatoria a elecciones anticipadas, una opción que el mandatario descarta.
La dirección socialista marca distancias con Ábalos y Cerdán y se escuda en su reacción rápida ante las sospechas de corrupción, con la destitución de ambos.
Sánchez, por su lado, resta importancia a su relación con Ábalos, pese a que este fue el cerebro de su ascenso y el diputado socialista elegido para presentar en el Congreso la victoriosa moción de censura contra el Gobierno del conservador Mariano Rajoy que lo llevó al poder en 2018.
Con unos socialistas que están en minoría en el Parlamento, está por verse qué impacto tendrá la sentencia del juicio en el año que le queda a la legislatura, al tener en cuenta que Sánchez necesita el apoyo de varios partidos que podrían darle la espalda y dejarlo caer.
Agencia AFP


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