Antonia Eastwood, una mujer británica de 49 años, recibió en los últimos días una condena a diez meses de prisión por manchar a su cuñada con un líquido oscuro minutos antes de su matrimonio. El hecho ocurrió en las puertas del registro civil Oakwood House, ubicado en la localidad de Maidstone, Reino Unido.
El ataque se produjo el 24 mayo de 2024 cuando la novia, Gemma Monk, de 35 años, llegaba al lugar en una camioneta Range Rover. Según el registro de las cámaras de seguridad y el testimonio de la víctima, Eastwood esperaba oculta detrás de un muro cercano a la puerta destinada para las novias.
La agresora esperó a Monk y cuando esta se bajó del auto, la llamó para que mirase. Al escuchar su nombre, la mujer giró y recibió una lluvia de pintura negra que arruinó su vestido, valuado en 1800 libras esterlinas. El incidente provocó además daños materiales por una cifra superior a las 5000 libras.
A pesar de la agresión, la novia se casó con su pareja, Ken, dos horas después del horario previsto, gracias a que un asistente de la boda consiguió un vestido de reemplazo para que la ceremonia pudiera llevarse a cabo.
Sin embargo, los recién casados cancelaron su viaje de bodas a las islas Maldivas y manifestaron que no celebran sus aniversarios debido al “trauma” generado por el episodio. Monk declaró ante el tribunal que el ataque dejó una marca en su salud mental y modificó su perspectiva de vida.
La Justicia de Maidstone analizó las motivaciones del hecho y descartó la versión de la defensa sobre un ataque espontáneo. El juez Oliver Saxby sostuvo que la agresora buscó arruinar la jornada de su cuñada de forma deliberada.
Eastwood, quien está casada con el hermano de la víctima, alegó sentirse avergonzada y atribuyó su conducta a una crisis personal. La mujer carecía de antecedentes penales hasta este proceso judicial.
La sentencia final estableció una condena de diez meses de cárcel en suspenso tras el reconocimiento de culpabilidad por dos cargos de daños criminales.
La condenada deberá cumplir 160 horas de trabajo comunitario y recibió una orden de restricción por diez años para evitar cualquier contacto con la víctima. En concepto de reparación económica, el tribunal le ordenó pagar 4000 libras a Monk y 1000 libras al establecimiento donde ocurrió el ataque.
Tras la decisión judicial, la víctima habló en el programa televisivo Good Morning Britain y afirmó: “No sé cómo alguien podría siquiera pensar en hacer algo tan desagradable. Todas las acusaciones que ella presentó son falsas y fue hallada culpable por dos cargos de daños criminales contra mi persona y contra nuestro salón. No mostró ningún tipo de remordimiento; la única vez que pidió perdón fue a través del abogado, no verbalmente hacia mí”.
Monk desmintió la versión de la atacante, que argumentó que el episodio fue un acto impulsivo y que “no sabía bien porque lo hizo”. Según relató Eastwood al medio británico Daily Mail, la pintura negra se encontraba en su vehículo de forma casual, ya que se había utilizado previamente para realizar impresiones de las manos y pies de su nieta recién nacida.
La agresora explicó también que el origen del conflicto se remonta a su casamiento en 2023: “Ella arruinó mi casamiento primero”. La atacante y su esposo denunciaron supuestos intentos de la novia por sabotear su boda, incluyendo un presunto intento de hacer tropezar a la mujer en el altar.


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