LONDRES.– La policía antiterrorista británica abrió una investigación por un ataque incendiario contra una antigua sinagoga en el este de la capital, en un contexto de creciente preocupación por una ola de episodios antisemitas que viene sacudiendo al Reino Unido durante los últimos meses y que el gobierno considera una amenaza de alcance nacional.
El incidente ocurrió este martes en el barrio de Whitechapel, donde, según informó la Policía Metropolitana, las puertas y una cerradura del frente del edificio religioso sufrieron daños menores. No se reportaron heridos. Sin embargo, el hecho encendió nuevas alarmas en las autoridades, que lo vinculan a una seguidilla de ataques contra objetivos judíos.
El primer ministro británico, Keir Starmer, encabezaba en paralelo una reunión con representantes de la comunidad judía y líderes de distintos sectores para abordar el aumento del antisemitismo cuando se confirmó el inicio de la investigación. “Forma parte de un patrón de antisemitismo en aumento que ha dejado a nuestras comunidades judías asustadas, enojadas y preguntándose si este país, su hogar, es seguro para ellas”, afirmó.
El ataque es el más reciente desde marzo, cuando cuatro ambulancias pertenecientes a una organización benéfica judía fueron incendiadas. Desde entonces, se registraron múltiples incidentes, entre ellos el lanzamiento de bombas incendiarias contra una sinagoga y varios intentos de incendio contra otros sitios vinculados a la comunidad. La semana pasada, dos hombres judíos fueron apuñalados en un episodio que la policía calificó como terrorismo.
Según datos de la organización Community Security Trust, los incidentes antisemitas en el Reino Unido se han disparado desde el ataque del grupo islamista Hamas contra Israel el 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza. En 2025 se registraron unos 3700 episodios, más del doble que los 1662 contabilizados en 2022.
Las autoridades también investigan posibles conexiones internacionales. La reciente ola de ataques coincide con el inicio de la guerra con Irán el 28 de febrero, y una de las principales líneas de investigación apunta a la eventual participación de intermediarios vinculados a Teherán.
Un grupo proiraní que se identifica como Harakat Ashab al-Yamin al-Islamia —Movimiento Islámico de los Compañeros de la Derecha— se atribuyó varios de los ataques en territorio británico y en otros países europeos. Según las autoridades, los blancos elegidos —lugares de culto, empresas e instituciones financieras— guardan relación con intereses judíos o israelíes.
“Una de las líneas de investigación es si un Estado extranjero ha estado detrás de algunos de estos incidentes”, señaló Starmer. “Nuestro mensaje a Irán, o a cualquier otro país que pudiera intentar fomentar la violencia, el odio o la división en la sociedad, es que no se tolerará”, sentenció el premier.
En respuesta a la escalada, el gobierno británico elevó el nivel de amenaza terrorista de “sustancial” a “grave”, el segundo más alto en una escala de cinco niveles, lo que implica que un atentado es considerado altamente probable en el corto plazo. Las autoridades aclararon que la decisión no responde únicamente a los recientes apuñalamientos, sino también a riesgos asociados tanto al extremismo islamista como a grupos de ultraderecha dentro del país.
Starmer instó a una acción coordinada para enfrentar el fenómeno. Convocó a líderes de los sectores empresarial, sanitario, cultural, educativo y policial a trabajar junto a la comunidad judía para erradicar el antisemitismo “de todos los rincones” de la sociedad británica.
El primer ministro también anunció una serie de medidas, entre ellas exigir a las universidades que informen sobre la magnitud del problema y adopten políticas concretas para combatirlo. Además, advirtió que se retirará la financiación pública a instituciones culturales que promuevan el antisemitismo.
La presión política sobre el gobierno se ha intensificado. El opositor Partido Conservador calificó la situación como una “emergencia nacional”, mientras crece el temor entre los aproximadamente 290.000 judíos que residen en el Reino Unido.
Como parte de la respuesta oficial, el Ejecutivo anunció un refuerzo de la seguridad con una inversión adicional de 25 millones de libras (unos 34 millones de dólares) destinada a proteger a las comunidades judías, en un intento por contener una crisis que, según advirtió Starmer, “no afecta solo a una minoría, sino a toda la sociedad británica”.
Agencias AP y Reuters


Los comentarios están cerrados.