El Gobierno captó otros US$295 millones de la plaza local mediante una nueva colocación de los Bonar 2027 y 2028 (AO27 y AO28), dinero que irá a fortalecer sus tenencias en esa moneda de cara al cada vez más cercano pago a los bonistas por unos US$4400 millones —US$2700 millones por amortizaciones de capital y el resto por intereses— pautado para el 9 de julio.
Fue tras recibir ofertas de compra por US$564 millones, lo que le permitió convalidar tasas del 5,12 y 8,55% anual para cada uno de esos papeles, que resultaron levemente inferiores a las pactadas a fin de abril.
Según los últimos datos oficiales, estos ahorros del Tesoro —que alcanzaron un máximo de US$1365 millones a fines de abril— habían caído a US$533 millones apenas una semana después, a menos de dos meses de dicho vencimiento, debido a un egreso vinculado a pagos realizados al FMI.
Con el ingreso acordado hoy, esa tenencia quedaría en US$828 millones, monto que cubre poco más del 30% del pago que se encarará. Según explicó días atrás el ministro de Economía, Luis Caputo, los intereses se honrarían comprándole al Banco Central (BCRA) los dólares necesarios con pesos ahorrados “gracias al superávit fiscal”.
A eso podrían sumarse mañana otros US$200 millones correspondientes a la segunda vuelta, hipótesis nada descabellada, ya que esta vez quedaron pedidos de compra sin satisfacer por US$269 millones en total y de los que, incluso, US$117 millones corresponden al AO28. Se trata de un bono por vencer luego de culminado el mandato de Milei.
De todo esto se desprende que, cubriendo el cupo remanente de colocaciones pendiente de estos Bonares (unos US$1200 millones) y utilizando parte de los US$1000 millones que aún debe desembolsar el Fondo Monetario Internacional (FMI), dicho objetivo estaría al alcance de la mano.
Esto le daría tiempo al equipo económico para continuar negociando garantías con otros organismos multilaterales, en busca de reducir la tasa a pagar, “antes de evaluar si el capital de los próximos pagos se refinancia vía mercado o recurriendo a otros prestamistas”, explicó bajo estricto off the record una fuente del mercado que mantiene contacto con funcionarios.
“La expectativa oficial es que otras calificadoras eleven la nota asignada a la Argentina como hizo Fitch y ver luego el impacto en el riesgo país, antes de avanzar”, agregó luego.
Todo sucedió en una licitación que le sirvió al Gobierno además para no solo refinanciar toda la deuda que le vence en unos días en pesos, sino también para sumar un billón más a sus ahorros en esa moneda.
Fue porque, enfrentando compromisos por más de $9,4 billones, recibió mandatos de compra por $14,40 billones por los seis instrumentos de deuda que ofreció al mercado, aunque sólo adjudicó por un total de $10,71 billones para no tener que validar tasas más altas.
“Esto significa un rollover de 110% sobre los vencimientos del día de la fecha”, destacó el Ministerio de Economía al comunicar los resultados.
El grueso de la captación se logró mediante el título más corto incluido en el menú y los “nuevos” bonos Duales (CER/Tamar) que acercaron al Tesoro $4,48 y $4,69 billones, respectivamente.
En el primer caso se trata de la Letra de Capitalización (Lecap) a 138 días, colocada a una tasa del 28,14% anual (2,09% mensual), y en el segundo de los TXMJ8 y TXMJ9 -a 777 y 1141 días-, títulos que tienen capital resguardo por inflación o ajuste a tasa variable +3% y que fueron colocados al 4 y 6,19% (este último había debutado hace quince días pagando 7,31%).
“El rollover cae por debajo del 100% si se consideran también los vencimientos del lunes pasado, que se pagaron con depósitos en el BCRA. Y más del 40% de lo adjudicado fue otra vez al instrumento más corto, la Lecap de septiembre, la única a la que el Tesoro le validó un mayor premio por sobre el mercado secundario”, explicaron desde Puente.
“Lo más destacable es que más de la mitad fue a instrumentos con plazo a 2027 o superior. Con esto logró estirar plazos”, agregaron.
“Nuevamente ofrecieron un menú con un enfoque claro en priorizar duration (el plazo promedio de emisión creció a 531 días, frente a los 385 de la licitación pasada), siendo la novedad respecto de las licitaciones pasadas que no se incluyeron canjes”, explicó Martín de la Fuente, analista de la bursátil BAVSA.


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