Trump suspendió una ofensiva contra Irán a último momento y apuesta a negociaciones secretas
TEHERÁN.– La tensión entre Estados Unidos e Irán dio este lunes un giro inesperado después de que el presidente Donald Trump anunciara que decidió posponer un ataque militar previsto contra Teherán ante el avance de “negociaciones serias” para alcanzar un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra iniciada el 28 de febrero.
En un mensaje publicado en Truth Social, Trump afirmó que recibió pedidos directos del emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani; del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman; y del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, para suspender una ofensiva militar “planeada para mañana” contra la república islámica.
Según Trump, los líderes del Golfo le transmitieron que existen conversaciones “serias” en marcha y que un acuerdo podría resultar aceptable tanto para Estados Unidos como para los países de Medio Oriente. “No habrá armas nucleares para Irán”, sostuvo el mandatario republicano al describir uno de los puntos centrales de cualquier eventual pacto.
El presidente estadounidense señaló además que ordenó al secretario de Defensa, Pete Hegseth; al jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine; y a las Fuerzas Armadas estadounidenses suspender el ataque previsto para este martes. Sin embargo, aclaró que el Pentágono deberá mantenerse preparado para lanzar una ofensiva “a gran escala” si las negociaciones fracasan.
Horas antes, Trump había endurecido públicamente su discurso contra Teherán. En una entrevista con el New York Post, aseguró que Irán “sabe lo que se avecina” y remarcó que no está dispuesto a hacer concesiones.
Del lado iraní, las autoridades confirmaron la presentación de una nueva propuesta de paz. La agencia semioficial Tasnim informó que Teherán entregó a Pakistán un plan de 14 puntos para que Islamabad lo transmita a Washington.
Según Tasnim, la propuesta iraní fue redactada después de revisar la última oferta estadounidense y se enfoca en las negociaciones para terminar la guerra y en posibles medidas de “construcción de confianza” por parte de Washington.
Otro reporte de la misma agencia aseguró que, a diferencia de iniciativas previas, Estados Unidos aceptó suspender las sanciones petroleras contra Irán durante las negociaciones. Aun así, Teherán insiste en que el acuerdo definitivo debe incluir el levantamiento total de las sanciones económicas.
El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, confirmó este lunes que las “preocupaciones” de Irán ya fueron transmitidas a la parte estadounidense y precisó que los contactos “continúan a través del mediador pakistaní”.
Baqai sostuvo además que Irán exige la liberación de activos congelados en el extranjero, el levantamiento de las sanciones y el pago de reparaciones por una guerra que calificó de “ilegal y sin fundamento”.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, respaldó las negociaciones aunque intentó mostrarse firme frente a Washington. “Negociamos con dignidad y nunca daremos marcha atrás”, afirmó en un comunicado difundido por su oficina.
Pezeshkian también defendió la continuidad del diálogo con Estados Unidos y rechazó las críticas internas contra las conversaciones. “Hablar con lógica y recibir respuestas no es posible con consignas, sino a través de acciones”, sostuvo durante una reunión en Teherán.
Mientras las conversaciones avanzan, Irán dejó en claro que mantiene activa su capacidad militar. Consultado sobre un posible nuevo enfrentamiento, Baqai afirmó que el país está “totalmente preparado para cualquier eventualidad”.
La agencia iraní Fars reveló además que Washington presentó una lista de cinco exigencias, entre ellas la reducción del programa nuclear iraní a un solo sitio operativo y la transferencia a Estados Unidos de las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido.
En paralelo, Teherán reforzó su control sobre el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní anunció la creación de un nuevo organismo para administrar el paso marítimo y supervisar las operaciones en tiempo real.
Los Guardianes de la Revolución fueron todavía más lejos y advirtieron que los cables submarinos de fibra óptica que atraviesan el estrecho podrían quedar sometidos a un sistema de permisos bajo control iraní.
Agencias Xinhua, Reuters y AP


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