Con la llegada del portaaviones Nimitz llega al Caribe, EE.UU. le hace otra demostración de fuerza a Cuba
WASHINGTON.– El portaaviones USS Nimitz y su grupo de ataque ingresaron este miércoles al sur del mar Caribe en un nuevo movimiento de presión de la administración de Donald Trump sobre Cuba, en medio de la ofensiva judicial lanzada contra Raúl Castro.
El despliegue naval coincidió exactamente con el anuncio del Departamento de Justicia estadounidense sobre la imputación contra el histórico dirigente cubano, acusado de haber tenido un rol central en el derribo de dos avionetas de la organización anticastrista Hermanos al Rescate en 1996.
[e]Jin Haoyuan – XinHua
El gobierno norteamericano busca utilizar al Nimitz y a su ala de aviones de combate como una demostración de fuerza, aunque por ahora no planea una gran operación militar contra la isla, según un funcionario norteamericano citado por The New York Times.
El funcionario, que solicitó anonimato, dijo que la Casa Blanca pretende exhibir capacidad militar y aumentar la presión política sobre La Habana.
La llegada del portaaviones al Caribe no pasó inadvertida dentro del contexto regional. El portaaviones USS Gerald R. Ford sí cumplió un papel operativo durante la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero pasado, cuando fuerzas estadounidenses llevaron adelante una incursión de comandos en Venezuela.
El Pentágono sostuvo que el despliegue del Nimitz formaba parte de una misión de entrenamiento programada desde hace semanas. El buque había navegado recientemente frente a las costas de América del Sur y realizó ejercicios militares con las marina de Brasil y Argentina.
El Comando Sur de Estados Unidos reforzó esa señal con un mensaje publicado en redes sociales. “¡Bienvenido al Caribe, Grupo de Ataque del Portaaviones Nimitz!”, escribió el organismo militar. Luego destacó el “poder de combate” del buque y aseguró que garantizó “estabilidad y defensa de la democracia” en distintos escenarios internacionales, desde el estrecho de Taiwán hasta el golfo Arábigo.
La nueva presión militar y política de Washington se produce en uno de los momentos más delicados para Cuba en décadas. La isla enfrenta una crisis económica y energética extrema, con apagones, escasez de combustible y una fuerte caída de las condiciones de vida.
En paralelo, la justicia estadounidense anunció cargos contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate ocurrido el 24 de febrero de 1996, un episodio que provocó una de las peores crisis diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría.
La acusación sostiene que Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas, tuvo un rol central en la operación militar que terminó con la muerte de cuatro personas. Washington le atribuye cuatro cargos de asesinato, además de conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves.
Según investigaciones internacionales citadas en la reconstrucción del caso, las avionetas fueron abatidas sobre aguas internacionales. El gobierno cubano sostuvo históricamente que las aeronaves habían violado el espacio aéreo de la isla.
La figura de Raúl Castro mantiene un enorme peso simbólico y político dentro del régimen cubano. Hermano menor de Fidel Castro, participó en la revolución de 1959 junto al propio Fidel y a Ernesto Che Guevara. Durante casi medio siglo dirigió las Fuerzas Armadas y luego gobernó Cuba entre 2008 y 2018.
Aunque cedió formalmente el poder a Miguel Díaz-Canel, distintos analistas consideran que continúa como una de las figuras más influyentes del sistema político cubano, sobre todo en áreas vinculadas a seguridad, inteligencia y relaciones con Estados Unidos.
En tanto, Rusia declaró este jueves que la inculpación presentada por Estados Unidos contra Raúl Castro es inaceptable y roza la violencia.
“Consideramos que la presión que se está ejerciendo sobre Cuba no puede ser justificada”, dijo el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, a los medios estatales rusos.
“Creemos que, bajo ninguna circunstancia, deben utilizarse esos métodos -que rozan la violencia- contra jefes de Estado”, ya sea que están en el cargo o que fueron mandatarios, agregó.
Agencia ANSA y diario The New York Times


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