Fujimori y Sánchez chocaron en un debate clave y llegan al balotaje con un escenario abierto en Perú


LIMA.– A una semana del balotaje presidencial del 7 de junio, los candidatos Keiko Fujimori y Roberto Sánchez protagonizaron un áspero debate en Lima que dejó en evidencia la polarización política y la incertidumbre de una elección que se anticipa ajustada, en un país golpeado por la inestabilidad institucional y la creciente inseguridad.

Durante dos horas y ante las cámaras de televisión, la candidata de derecha y el postulante de izquierda confrontaron propuestas y acusaciones en torno a cuatro ejes centrales seguridad, democracia y derechos humanos, educación y salud, y economía— en el único debate previo a unos comicios que definirán al próximo presidente para el período 2026-2031.

El intercambio se produjo en un contexto de paridad técnica en las encuestas y con un elevado número de indecisos, lo que deja abierto el resultado final. Según un sondeo reciente de Ipsos, Fujimori alcanza el 38% de intención de voto frente al 35% de Sánchez, una diferencia dentro del margen de error. Otros estudios muestran cifras similares y coinciden en señalar que el voto en blanco, cercano al 25%, podría ser determinante.

Keiko Fujimori miembro del partido Fuerza Popular, a la derecha, estrecha la mano de Roberto Sánchez, del partido Juntos por el PerúMartin Mejia – AP

La elección se presenta además como un nuevo capítulo de la prolongada crisis política peruana. En menos de una década, el país tuvo ocho presidentes, entre destituciones, renuncias y gobiernos interinos, lo que erosionó la confianza ciudadana en las instituciones.

En ese escenario, la seguridad se consolidó como el eje dominante del debate. Con más de 2400 homicidios registrados en 2025 —un promedio de siete por día— y más de 25.000 denuncias por extorsión, la criminalidad es hoy la principal preocupación de cerca del 70% de los peruanos.

Fujimori, candidata del partido Fuerza Popular, centró su discurso en una estrategia de “mano dura” para enfrentar el delito. Prometió desplegar a las Fuerzas Armadas en apoyo a la policía, militarizar las fronteras, reforzar el sistema de inteligencia y crear plataformas tecnológicas para rastrear extorsiones. También planteó que los presos trabajen y “reparen a la sociedad”, además de expulsar a migrantes que cometan delitos.

“Desde el primer día actuaremos con mucha fuerza. Vamos a luchar contra la criminalidad y seré yo quien asuma el liderazgo para combatir a los delincuentes”, afirmó la excongresista, que busca la presidencia por cuarta vez consecutiva.

Keiko Fujimori en el debate presidencial

Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, cuestionó ese enfoque y sostuvo que la inseguridad no puede resolverse sin reformas institucionales. “Es el momento de luchar contra la inseguridad recuperando la democracia”, afirmó, al tiempo que acusó a su rival de integrar una “dictadura congresal” que, según dijo, ha contribuido a la crisis política.

El postulante de izquierda propuso combatir la corrupción dentro de la policía, crear una fuerza de investigación especializada y promover cambios que permitan una participación más efectiva de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad, bajo control institucional.

El cruce entre ambos también se trasladó al terreno político. Sánchez vinculó a Fujimori con leyes “procrimen” y con la inestabilidad generada desde el Congreso, mientras que la candidata la acusó de ser heredero político del expresidente Pedro Castillo, destituido y encarcelado tras un fallido intento de autogolpe en 2022, en cuyo gobierno Sánchez se desempeñó como ministro de Comercio Exterior.

En el eje institucional, Sánchez insistió en la necesidad de “restablecer el equilibrio de poderes” y fortalecer el sistema interamericano de derechos humanos para garantizar justicia a las víctimas de abusos estatales. Fujimori respondió que “los derechos humanos no se defienden sólo mirando al pasado” y propuso enfocarse en políticas públicas que mejoren la calidad de vida.

Sánchez en el debate presidencial

Las diferencias también quedaron expuestas en materia económica y social. Sánchez planteó un rol más activo del Estado, con propuestas como elevar el salario mínimo de 1130 a 1814 soles (de unos 332 dólares a 534), promover el “crédito barato” para emprendedores y ampliar la asistencia social. Además, sostuvo que la pobreza se ha desplazado hacia las ciudades y requiere nuevas estrategias.

Fujimori, en tanto, defendió una orientación promercado y aseguró que su gobierno impulsará el crecimiento económico del actual 3% al 6% hacia el final de su mandato. “La pobreza no se reduce con discurso, se reduce con empleo”, afirmó, al tiempo que prometió un fondo para estabilizar el precio de los combustibles.

En educación y salud, las propuestas también reflejaron visiones contrapuestas. La candidata de Fuerza Popular ofreció invertir en infraestructura escolar —con la construcción y mejora de 5000 colegios—, implementar programas de kits escolares y expandir la telemedicina, además de fortalecer la atención de enfermedades de alto costo.

Sánchez, por su parte, propuso garantizar el acceso universal a la universidad, reforzar la alimentación escolar y priorizar la salud mental como política pública.

Más allá del debate, ambos candidatos llegan al balotaje con un respaldo limitado. Fujimori obtuvo el 17,19% de los votos válidos en la primera vuelta, mientras que Sánchez alcanzó el 12,03%, lo que refleja la fragmentación del electorado y la debilidad de las fuerzas políticas. El próximo presidente asumirá el 28 de julio.

Agencias AP, AFP y Reuters




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