Ernesto Revilla, economista de Citi: “El acceso al mercado será la prueba de que la Argentina pasó a una nueva etapa”

Luego de las mejoras de calificación que recibió la Argentina en las últimas semanas, primero por parte de Fitch y luego de S&P, el debate entre los inversores internacionales comenzó a desplazarse hacia una nueva pregunta: qué necesita el país para recuperar acceso normal a los mercados de crédito y dejar atrás definitivamente la etapa de la estabilización.

Para Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina de Citi Research, esa será la verdadera prueba de que los avances logrados por el programa económico de Javier Milei se consolidaron. “El acceso al mercado será la prueba de que se ha logrado pasar a una nueva etapa”, afirmó Revilla en diálogo con LA NACION. A su juicio, el regreso al financiamiento voluntario sintetiza buena parte de los desafíos que todavía enfrenta la economía argentina: consolidar la recuperación, seguir fortaleciendo las reservas internacionales, preservar la confianza de los inversores y mantener los equilibrios macroeconómicos alcanzados en los últimos meses.

El economista mexicano sostuvo que el mercado reconoce los progresos logrados por el Gobierno desde el inicio del programa de estabilización, entre ellos el ordenamiento fiscal, la desaceleración de la inflación y la mejora de las cuentas externas. También destacó el aporte creciente del sector energético, de la mano de Vaca Muerta, como fuente de dólares para la economía. “Se reconoce lo mucho que ha logrado Argentina con el programa de estabilización hasta el momento. El perfil de crédito de la Argentina es claramente mejor que en el pasado”, señaló.

Revilla señaló que el próximo desafío ya no pasa sólo por estabilizar, sino por lograr una recuperación más amplia de la actividad. En ese marco, sostuvo que el mercado sigue con atención el debate sobre el tipo de cambio y las prioridades de la política económica. “Está la discusión de si la Argentina podría tener un tipo de cambio menos apreciado para tratar de fomentar el crecimiento de otros sectores”, explicó.

Según señaló, los inversores buscan entender cómo se resolverá la tensión entre impulsar actividades que todavía no participan plenamente de la recuperación y continuar priorizando la desaceleración de la inflación. “No hay una respuesta clara que te la pueda dar algún modelo matemático”, afirmó.

Sin embargo, advirtió que la mejora de los fundamentos económicos no elimina una discusión que para los inversores internacionales será cada vez más importante: la permanencia de los cambios.

Según explicó Revilla, los inversores buscarán evidencias de que las transformaciones implementadas durante la gestión de Javier Milei podrán sostenerse más allá del actual ciclo político. “Conviene continuar fortaleciendo la institucionalidad y permanencia de los cambios”, sostuvo. Y planteó el interrogante que, según su visión, comenzará a ganar protagonismo entre los analistas internacionales: “¿Se mantendrá así independientemente de quién gane la presidencia o qué partido esté en el poder?”.

En ese sentido, consideró que el próximo paso para la Argentina es avanzar en una mayor institucionalización de algunas de las políticas que permitieron estabilizar la economía. Durante la entrevista utilizó una analogía médica para describir el momento que atraviesa el país. Comparó a la Argentina con un paciente que llegó a terapia intensiva y necesitó medidas de emergencia para estabilizarse. Ahora, sostuvo, comienza una etapa diferente, en la que el desafío consiste en transformar esas medidas excepcionales en reglas más permanentes.

Lo que el mercado quiere ver son reglas más permanentes que guíen la política económica”, explicó.

Revilla señaló que parte de las dudas de los inversores pasan por la sostenibilidad de algunas decisiones adoptadas durante el ajuste. Citó como ejemplo la fuerte reducción de la inversión pública, una herramienta que ayudó a mejorar las cuentas fiscales pero que, a su juicio, no constituye una estrategia de largo plazo para impulsar el crecimiento. También mencionó la necesidad de avanzar hacia un esquema monetario y cambiario más institucionalizado y menos dependiente de decisiones discrecionales de la política de turno.

El economista destacó que la percepción sobre la Argentina mejoró significativamente en comparación con el año pasado e incluso respecto de comienzos de 2026, cuando persistían dudas sobre la capacidad del país para acumular reservas internacionales. “El mercado está con más confianza de la que ha tenido probablemente en un año”, afirmó.

No obstante, remarcó que esa mejora de la confianza todavía no implica que el trabajo esté terminado. “La pregunta interesante es si eso es suficiente. Yo creo que todavía no”, sostuvo.

En ese contexto, el regreso a los mercados también aparece asociado a una necesidad concreta. En 2027, la Argentina enfrentará vencimientos con bonistas privados por más de US$10.000 millones, según cálculos de la consultora 1816, por lo que la reconstrucción del acceso al financiamiento internacional es observada como un paso clave para reducir vulnerabilidades de cara a los próximos años.

De cara a los próximos meses, Revilla anticipó que la atención de los inversores comenzará a desplazarse progresivamente desde las variables macroeconómicas hacia la dinámica política. Aunque consideró que cuestiones como las reservas, el crecimiento o el perfil de vencimientos seguirán siendo observadas, cree que el foco del mercado se concentrará cada vez más en las elecciones y en la capacidad de las reformas para sobrevivir a los cambios de Gobierno.

“Muy rápido la atención del mercado se enfocará a la dinámica política”, afirmó. Según explicó, los inversores querrán entender cómo llegan los distintos actores a los próximos procesos electorales, cuáles son los escenarios posibles y qué consecuencias tendría cada uno sobre la continuidad del programa económico.

Para Revilla, las mejoras de calificación representan un reconocimiento a los avances logrados hasta ahora, pero no el final del proceso. A su juicio, la discusión ya no gira únicamente alrededor de la estabilización, sino sobre la capacidad de la Argentina para convertir esos logros en cambios permanentes, ampliar la recuperación económica y recuperar acceso normal a los mercados internacionales.


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