El turismo dejó un rojo de más de US$750 millones en el segundo trimestre

El turismo internacional volvió a mostrar un fuerte desequilibrio para las cuentas externas argentinas en el cierre del segundo trimestre del año.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), durante ese período, el turismo receptivo generó US$608,8 millones, mientras que el emisivo demandó USS1360,7 millones, lo que implicó un déficit de US$751,9 millones solo entre abril y junio.

El rojo se explicó por una combinación de factores: los argentinos siguen viajando mucho más al exterior de lo que ingresan extranjeros al país y, además, el gasto promedio diario de los residentes en el exterior es más elevado. Así, aunque creció la llegada de extranjeros al país, el gasto de los argentinos en el exterior siguió siendo muy superior al ingreso de divisas generado por la llegada de visitantes extranjeros.

En el segundo trimestre, por Ezeiza y Aeroparque ingresaron 562.500 turistas no residentes, mientras que salieron 892.600 turistas residentes, lo que dejó un saldo negativo de 330.100 turistas. El gasto diario promedio por persona fue de US$87,3 para los extranjeros que visitaron la Argentina, contra US$105,8 para los argentinos que viajaron al exterior.

Si se amplía la mirada a todo el país y al primer semestre de 2026, el desequilibrio sigue siendo significativo. Entre enero y junio ingresaron 2,90 millones de turistas extranjeros y salieron 6,38 millones de residentes, con un saldo negativo de 3,49 millones de turistas.

La magnitud del déficit en turismo no es una cuestión menor, ya que en tiempos en los que el Gobierno necesita acumular dólares para las reservas del Banco Central (BCRA) –sugerencia que acaba de reafirmar Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se encuentra actualmente en el país–, el rojo en esa balanza provoca el efecto contrario; es decir, la pérdida de divisas.

En este sentido, hay que recordar que, al revés de lo que ocurre en el caso del intercambio de bienes, lo que sale en dólares por gasto en turismo de argentinos en el exterior es considerado una importación, y lo que ingresa en concepto de consumos de turistas extranjeros en la Argentina es tomado como exportación.

En este contexto, el cierre del semestre arrojó un déficit de US$1700 millones. El economista Marcos Cohen Arazi, del Ieral, precisó que salieron del país 2,2 turistas residentes por cada turista internacional que ingresó, frente a una relación de 2,7 a 1 en igual período de 2025. “En términos absolutos, la diferencia entre el turismo emisivo y el receptivo pasó de cerca de 5 millones de turistas en la primera mitad de 2025 a 3,5 millones en el mismo período de este año”, señaló.

La evolución mensual de la balanza de turismo muestra que, si bien el rojo se fue reduciendo desde los picos del verano, se mantuvo en terreno negativo durante todos los meses del año. El saldo pasó de más de un millón de turistas en enero y febrero a 172.700 en junio, aunque el acumulado del semestre siguió siendo muy elevado.

En junio ingresaron 329.200 turistas extranjeros y salieron 501.900 argentinos, con un saldo negativo de 172.700 turistas. El resultado mejoró respecto de enero y febrero, aunque el desequilibrio siguió siendo importante. El principal canal de salida de divisas fue la vía aérea, que concentró el 62,4% de las salidas de turistas residentes y registró un saldo negativo de 127.500 turistas.

Cohen Arazi afirmó que los datos de junio consolidan la tendencia que viene observándose durante 2026: una moderación del turismo emisivo y una recuperación del turismo receptivo. “Si bien la Argentina continúa registrando un importante déficit en su balanza turística, este resulta sensiblemente menor al observado en 2025″, explicó.

En efecto, más allá de que el déficit del sector se mantiene, hay un dato positivo en la moderación del turismo emisivo respecto del año pasado. En junio, las salidas de turistas residentes cayeron 22% interanual, mientras que las llegadas de turistas extranjeros crecieron 3,3%. Esa combinación permitió reducir parcialmente el déficit turístico; sin embargo, el nivel de salida de divisas sigue siendo muy superior al ingreso.

Llama la atención la caída de turismo emisivo en junio, si se tiene en cuenta que fue el mes en que se jugó el Mundial de Fútbol en Estados Unidos, México y Canadá. Sin embargo, fuentes del sector explican que no se trata de una rareza, puesto que tienen analizado que en los años en los que se juega esta competencia, quienes no van a verla en el lugar postergan sus viajes para poder ver en casa los partidos.

A fines comparativos, si se toman las estadísticas de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) correspondientes a 2018, año en el que se jugó el Mundial de Fútbol en Rusia, se observa que en junio el turismo emisivo cayó 4%, respecto de igual mes del año anterior.

Cohen Arazi comentó que la caída del emisivo en junio se explica por bajas generalizadas hacia los principales destinos: Brasil (-31%), Chile (-34%), Paraguay (-25%) y Uruguay (-23%). “Incluso los viajes de residentes argentinos a Estados Unidos se redujeron 35% respecto de junio de 2025, pese a que la disputa de la fase de grupos del Mundial de Fútbol impulsó la salida de un número importante de argentinos, aunque no alcanzó para revertir la tendencia descendente”, señaló.

La mejora observada en junio sugiere cierta corrección respecto de los meses de verano, pero los datos del Indec muestran que la Argentina todavía está lejos de revertir el desequilibrio entre el turismo emisivo y el receptivo, que solo el año pasado dejó entre US$7000 –según el cálculo oficial– y US$10.000 millones de déficit –de acuerdo a estimaciones de consultoras privadas–.


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