Portabilidad, comisiones y las opciones: la CNV publicó la letra chica de los fondos que financiarán las indemnizaciones
El Gobierno avanza con la reglamentación de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), la herramienta que buscará financiar las indemnizaciones a partir de noviembre. Luego de que esta mañana el Ministerio de Economía definiera en qué tipo de instrumentos podrán invertir las empresas a través de estos fondos –que deberán hacerlo de manera obligatoria–, ahora la Comisión Nacional de Valores (CNV) dio detalles sobre cómo se estructurarán estos vehículos que serán un punto de inflexión en el mercado de capitales.
Se trata de uno de los capítulos más ambiciosos de la reforma laboral. Todas las empresas deberán realizar un aporte obligatorio y mensual, que será del 1% para las grandes compañías y del 2,5% para las pequeñas y medianas (pymes), calculado sobre las cargas sociales. Esos fondos serán administrados por un banco o una sociedad de bolsa, a elección del empleador, pero los recursos acumulados solo podrán usarse para cubrir obligaciones en caso de despido.
La CNV ahora puso en consulta pública la reglamentación de estos fondos, que podrán ser administrados a través de fondos comunes de inversión abiertos (FCI) o fideicomisos financieros (FF) de oferta pública. Para eso, se creará el Régimen de Productos de Inversión Colectiva de Fondo de Asistencia Laboral (PIC FAL), que englobará a ambos vehículos.
De cara a las empresas, el diseño contempla dos tipos de vehículos. En primer lugar, aquellos exclusivos para una empresa, donde la tesorería podría tener un ida y vuelta directo con la gestora de los fondos. Y un segundo tipo, que serán los denominados multiempresas, que podrán concentrar los aportes de distintas compañías. Esta última alternativa aparece como una de las principales vías para que las empresas más chicas puedan acceder al régimen.
La norma también contempla qué sucederá cuando un empleador no elija un vehículo. En ese caso, se prevé un mecanismo de asignación de oficio, con un esquema rotativo entre los vehículos que hayan manifestado su voluntad de recibir a los empleadores indecisos. Pero la empresa podrá cambiar posteriormente de fondo si no está conforme con la alternativa que le fue asignada.
Los FAL fomentarán la competencia entre bancos, sociedades gerentes y agentes del mercado de capitales por captar esos fondos. Para participar, sin embargo, los vehículos deberán contar con una trayectoria y un volumen mínimo. Tanto los administradores de fideicomisos financieros como los de fondos comunes de inversión deberán contar con al menos diez emisiones y administrar un patrimonio de $50 millones de UVA.
“Recibimos esto con un enorme entusiasmo, porque nos ocupamos de cambiar las reglas para que el acceso al mercado sea cada vez más fácil. El crecimiento del mercado de capitales tiene dos grandes fuentes: el mercado internacional, que permite colocar activos afuera; y el crecimiento de la masa de ahorro de los argentinos que se vuelca al sistema financiero. Hay mucho dinero todavía fuera del sistema financiero y, cuando existe un Gobierno que inspira confianza, esos recursos pueden volver. Nuestro trabajo como regulador es establecer reglas para que ese proceso sea seguro y contribuya a reducir el riesgo sistémico. Tenemos una enorme expectativa: en dos años y medio logramos duplicar el tamaño del mercado”, dijo Roberto Silva, presidente de la CNV.
Otro de los puntos de la normativa es el límite a los costos para los empleadores. La regulación establece un tope de 1% anual sobre el patrimonio administrado, que se devengará diariamente. Dentro de ese límite quedarán comprendidos los honorarios y gastos ordinarios vinculados con la estructuración y administración del vehículo, incluidos los servicios de asesoramiento.
Sin embargo, el límite funcionará como techo, pero no necesariamente como piso. La expectativa dentro del mercado es que, a medida que aparezcan distintos administradores, pueda existir competencia por ofrecer menores comisiones. De todos modos, el rendimiento que obtengan las administradoras con sus fondos –que podrán invertir en títulos públicos, obligaciones negociables, subsoberanos y depósitos en entidades financieras– probablemente marque el pulso del mercado.
Por esa razón, la CNV también incorporó el mecanismo de portabilidad. Las empresas podrán trasladar sus participaciones de un vehículo a otro, pero se podrá hacer una vez cada seis meses y en ciertas ventanas temporales, que se espera que sean en junio y diciembre. De esta manera, los vehículos podrán manejar mejor su liquidez.
Ahora, habrá 15 días hábiles de consulta pública antes de que la normativa se haga efectiva. Pero con la letra chica de la CNV y del Palacio de Hacienda, la apuesta es que los bancos y sociedades de bolsa arranquen a armar sus propuestas. Las mismas contarán con el régimen de oferta pública automática, en línea con el proceso de simplificación que la CNV viene impulsando bajo el denominado “Big Bang” regulatorio.
Todavía resta la normativa complementaria de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y de la Secretaría de Trabajo, pero se espera que este 1° de noviembre estos fondos empiecen a operar. A partir de ahí, habrá un período de seis meses para que el dinero se acumule en el FAL y solo recién entonces (en mayo de 2027) se podrá usar para pagar indemnizaciones, aunque la empresa también podría decidir hacer frente al pago con su tesorería.
“Ponemos la propuesta de reglamentación de los FAL en consulta pública porque se trata de un producto nuevo, con características innovadoras y múltiples aspectos operativos. Además de las reuniones que venimos manteniendo con los distintos actores involucrados, consideramos fundamental abrir esta instancia para seguir recibiendo aportes que nos permitan tener la mejor norma posible para estos instrumentos, que pueden convertirse en un claro ejemplo del tipo de inversor de largo plazo que el mercado de capitales argentino necesita para seguir expandiendo su crecimiento”, cerró Silva.


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