Realizan tareas con plantines y animales de granja como parte del abordaje terapéutico

Como parte de las acciones que se llevan adelante en los procesos de recuperación de aquellas personas en tratamiento por consumos problemáticos, dos centros dependientes del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, salieron al campo para experimentar en diferentes ámbitos.

Aquellas personas que hacen sus abordajes en la Casa Convivencial Terapéutica Proyecto Juan asistieron en una jornada de campo a la granja agroecológica Tía Nora, en Albardón, para ver de cerca cómo es el trabajo en la huerta, cosechando verduras orgánicas; también aprendieron algunos secretos del cuidado de los animales y estuvieron en contacto con caballos, cabras, ovejas, conejos y gallinas. Además hicieron almácigos de temporada. A la par que como grupo hicieron su complementación socioterapéutica.

A su vez, quienes asisten a diario al Centro de Atención y Acompañamiento de los consumos problemáticos en Chimbas desde hace varias semanas trabajan en un taller de jardinería en conjunto con profesionales de un emprendimiento dedicado a las especies nativas, agricultores, guardaparques y personal del vivero para vivenciar el proceso de generación de plantines. Para eso trabajaron con diferentes semillas de planta autóctonas, prepararon sustrato en pequeños recipientes, las sembraron, las cuidaron de las inclemencias climáticas, las regaron para mantener la humedad necesaria constante y una vez que la planta llegó al tamaño considerable, las trasplantaron en tierra.

Entre otras tareas, hicieron limpieza de un baldío, reconocimiento y poda de plantas, avistaje de aves y forestación.

“Estas experiencias son muy positivas porque no sólo demuestran que un proceso de recuperación de una persona que ha consumido se puede llevar al aire libre, disfrutando de la naturaleza a pleno, en lugar de como muchos creen, tener que transitarlo encerrado las 24 horas. Por el contrario, la naturaleza, el trabajo de la tierra, las semillas tienen connotaciones simbólicas que invitan a reflexionar, a ahondar el autoconocimiento y a demostrarse que con paciencia, espera y mucha dedicación puede desarrollarse algo positivo como una planta, tal como ocurre con la semilla”, explicó Daniela Merlo, titular de la Dirección de Prevención y Asistencia de los Consumos Problemáticos.

Según detallan quienes están al frente de los abordajes, este tipo de iniciativas permiten que la personas en tratamiento puedan conectar consigo mismo, con los demás y con el entorno, son experiencias que favorecen el bienestar emocional, fortalecen las rutinas en las que es fundamental poner en juego la responsabilidad y ayudan a desarrollar vínculos saludables. Además, reducen situaciones de estrés y la ansiedad, desarrollan empatía y respeto otras formas de vida, forjan el compromiso, el trabajo en equipo y recuperar la confianza en uno mismo.

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