La inflación mayorista fue de 0,8% en julio, la más baja en 14 meses y Milei lo festejó: “Al final, empezó con cero”
La inflación mayorista hilvanó el tercer mes consecutivo con desaceleración. En julio registró un alza de 0,8%, frente al 1,1% de junio, el 2,5% de mayo y el 5,2% de abril, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Es el dato más bajo en 14 meses.
El informe oficial también indicó que este resultado de junio fue consecuencia de un incremento de 0,8% en los productos nacionales y de 0,5% en los productos importados. Asimismo, en la medición interanual, los precios mayoristas registran una variación de 31,3%, por debajo del 33,8% de la minorista.
En tanto, en el acumulado del año, los precios mayoristas se incrementaron 16,6%, casi tres puntos porcentuales por debajo del 19,3% que marcó el IPC para igual período.
Si bien la inflación mayorista suele compararse con la minorista –que en junio registró un alza de 1,9%–, la canasta con la que se mide incluye solo bienes, mientras que el IPC está integrado por un combo de bienes y servicios –además, medidos a nivel consumidor final–.
El Gobierno celebró esta nueva desaceleración en los precios mayoristas. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó el dato en su cuenta de la red social X y agregó: “La variación en el mes fue la más baja desde mayo de 2025 y la menor para un mes de julio desde el año 2019″.
Además, Caputo indicó: “La variación interanual del IPIM [Índice de Precios Internos al por Mayor] fue de 31,1%, desagregada en un incremento de 38,6% en los productos primarios, 29,5% en los productos manufacturados, 45% en la energía eléctrica y 21,3% en los productos importados”.
También el presidente de la Nación, Javier Milei, subrayó el dato. En su cuenta de X escribió: “Y al final julio empezó con CERO… INFLACIÓN MAYORISTA = 0,8% CIAO!”.
Más allá de lo positivo de la variación de julio, cabe señalar que el 0,8% mensual esconde una suba mucho más generalizada del resto de la economía mayorista. De hecho, sin el derrumbe de petróleo y gas, el número real habría rondado el 1,7%.
El propio Caputo había señalado en mayo, cuando se conoció el resultado de la inflación mayorista de abril, que registró un elevado 5,2%, la incidencia que había tenido el rubro petróleo y gas. En este sentido, el ministro había escrito en X: “Si bien el número es alto, es importante aclarar que la variación es explicada casi en un 85% por la suba en el precio del petróleo y productos vinculados, producto de la guerra. Las divisiones Petróleo Crudo y Gas, Productos Refinados del Petróleo, Productos de Caucho y Plástico y Sustancias y Productos Químicos aportaron 4,4 puntos porcentuales de los 5,2 p.p. del nivel general”.
El economista Mateo Borenstein, de la consultora Empiria, comentó que, “a pesar de que los productos manufacturados y la energía eléctrica subieron 1,8%, los productos primarios que cayeron 2,2% y los productos importados que tuvieron un aumento del 0,5% anclaron el aumento”.
Para Borenstein, la variación negativa de los precios de los productos primarios fue causada por un descenso de los precios del petróleo y gas en casi 9%. “Los precios internacionales del crudo en julio retrocedieron aproximadamente 5%”, remarcó el economista.
Por su parte, el economista Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, consideró el resultado de julio como positivo. Y agregó: “En particular, volvió a ayudar la caída en el precio del petróleo y gas dentro de los productos primarios. También siguió cayendo la tasa a la que suben los precios de los productos importados”.
Santiago Casas, economista Jefe de EcoAnalytics, afirmó que detrás del buen dato de julio hay un factor determinante. “La desaceleración estuvo explicada íntegramente por el fuerte retroceso del precio del petróleo crudo y el gas, que se desplomó 9,2% en el mes y restó 0,9 puntos porcentuales al índice. Si se excluye este componente, los precios mayoristas hubieran aumentado 1,7% mensual, precisó.
Para Casas, que la reversión del precio del crudo y el gas haya desacelerado el aumento de los costos internos es una buena noticia. Sin embargo, advirtió: “Hay que ser cuidadoso a la hora de interpretar el dato. La evolución de los precios mayoristas no anticipa necesariamente lo que ocurrirá con la inflación minorista. Aunque son índices relacionados, miden cosas distintas”.
Un buen ejemplo de ello, continuó Casas, fue mayo de 2025. “En ese mes, los precios mayoristas habían registrado una deflación del 0,3% mensual, mientras que los precios al consumidor aumentaron 1,5% mensual, y desde allí la inflación acumuló diez meses consecutivos de aceleración, hasta alcanzar el 3,4% mensual en marzo de 2026″, recordó el economista.
Con vistas a lo que viene, los analistas consideraron que será difícil que en los próximos meses puedan lograrse cifras de inflación mayorista inferiores a la registrada en julio. “El escenario más probable es que este sea el límite de la desaceleración”, opinó Caprarulo.
Borenstein, en tanto, analizó: “Se trata de un dato incierto [la posible nueva baja de la inflación mayorista]. Va a depender de cómo evolucione el precio del crudo afuera, la dinámica del dólar y los precios agrícolas, entre otros factores”.


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