El presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, aseguró hoy que la política monetaria mantendrá “un sesgo contractivo” y descartó cualquier posibilidad de que ensaye un giro expansivo para tratar de darle impulso a la actividad económica “hasta que la inflación converja con los niveles internacionales”.
De este modo, concedió que el anticipado proceso de remonetización mediante la compra de reservas —ya afectado por la marcada disminución de las adquisiciones que viene realizando la entidad que conduce para tratar de mantener al dólar tranquilo— seguirá básicamente en pausa.
El funcionario realizó una presentación en un evento de la Fundación FIEL, en la que repitió el diagnóstico que ya había dado días atrás al hablar ante empresarios en la Bolsa de Comercio de Mendoza: reconoció que la economía avanza a un ritmo menor al esperado y señaló a las expectativas negativas y a las experiencias de crisis anteriores, así como al escenario global de incertidumbre por los conflictos, como algunos de los principales obstáculos para una mayor reactivación.
Además, se mostró confiado en que la inflación, que viene de rebotar al 2,1% en julio, volverá a caer en los meses que siguen, por lo que podría ubicarse este mes incluso “por debajo del nivel” que había mostrado en junio, cuando el Indec —con una canasta de consumo, vale recordar, muy añeja— la midió en 1,9%.
Comentó que esa presunción se basa en los indicadores de “alta frecuencia” que viene recibiendo, aunque concedió que el proceso desinflacionario seguiría siendo muy paulatino, al indicar que las previsiones con las que se manejan —a partir de lo relevado por el REM— indican que la inflación cerraría este año en torno al 30% anual, antes de caer al 20% durante 2027.
Respecto de la oferta de pesos los últimos datos oficiales (actualizados al miércoles 13) muestran que la Base Monetaria (BM) que hace exactamente un año estaba en $42,64 billones se ubica actualmente en $46,44 billones, es decir, apenas 8,9% por encima de entonces cuando en el período se acumuló una inflación mayor al 33%.
Es decir que la oferta total real se achicó significativamente aún cuando el BCRA inyectó al mercado sólo en lo que va del 2026 $19,1 billones por la compra de divisas al sector privado…
Incluso en las últimas semanas surgieron nuevos indicadores de niveles bajos de liquidez en el sistema financiero (los pesos sobrantes con que se manejan los bancos y al final del día colocan en el BCRA cayeron de un rango de los $3 billones a menos de $1 billón en un mes) lo que se reflejó en un empinamiento de las tasas de interés.
En el mercado vinculan esto con la obsesión oficial por querer mantener controlado al dólar. Es una sospecha que parece haberte confirmado a fin de julio, cuando el Gobierno sacrificó US$146 millones de sus ahorros para evitar que el billete pase los $1500, aún cuando la divisa estaba 22% por debajo del Techo de la banda cambiaria oficial, dejando en evidencia que tampoco dentro de ella “flota”…
Esta lectura es la que llevó a algunos economistas de distinto mirada a pedir que los dejen moverse. Así se escuchó, por caso, a Roberto Frenkel y Miguel Broda coincidir en el pedido de un tipo de cambio más alto. “El crédito cae, la masa salarial real cae y el ingreso disponible de las familias sigue en el pozo. Seguramente la economía estaría mejor con un dólar un poco más caro, pero la obsesión por bajar la inflación claramente no lo permite”, dijo este último.
Bausili también defendió los cambios que impulsó el Gobierno al decreto que limitaba el descalce de monedas en el sector bancario para tratar de dar mayor impulso al crédito en dólares para las empresas.
“¿Qué es lo que anticipamos? ¿Qué va a haber un boom de créditos en dólares para no exportadores? No, para nada, pero creemos que (va a ayudar) al sector de desarrollos inmobiliarios y a las pymes”, sostuvo en la jornada en la que se conoció, además, la “letra chica” dispuesta por el BCRA al reglamentar la norma.
“Lo que buscamos es agregar un grado de flexibilidad, pero haciéndolo en un contexto bien prudente, seguros de que no estamos poniendo en riesgo ninguno de los elementos que nos llevaron al riesgo de la crisis de 2001”, agregó Bausili al comentar la Comunicación “A” 8467, publicada hoy, que habilita a las entidades financieras a destinar hasta el 15% de sus depósitos captados del público en moneda extranjera a préstamos para empresas.
Allí dispuso que los bancos deberán analizar el flujo de fondos y la situación patrimonial de los potenciales deudores, teniendo en cuenta la posibilidad de que sus ingresos evolucionen de manera diferente al tipo de cambio. Pero, además, prudencialmente, “en esta primera etapa” —según dijo—, se les aumentó la exigencia de capital mínimo por riesgo de crédito para grandes exposiciones, que deberán calcular aplicando un factor de 1,25 sobre el importe del financiamiento otorgado.
La norma confirma que las empresas deberán liquidar en el mercado oficial los dólares “prestados” a los que accedan gracias a esta flexibilización y ganarán el derecho a acceder al mercado para comprar luego los que necesiten para hacer frente al repago del capital más los intereses.


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