En julio pasado entraron al país 466.200 turistas extranjeros y salieron 697.200 residentes, según el informe de Estadísticas de Turismo Internacional (ETI) que publicó el Indec. Así, el saldo volvió a ser negativo, en 230.900 turistas, aunque mostró una mejora frente al mismo mes de 2025, cuando el déficit había alcanzado los 415.900.
El mes pasado fue el séptimo mes consecutivo en el que el saldo mejoró frente al mismo mes del año anterior. La racha comenzó en enero y no se interrumpió: entre enero y julio de 2026, todos los meses registraron un déficit menor que el de su equivalente de 2025.
Los dos flujos explican la mejora, aunque en direcciones diferentes. El turismo receptivo, es decir, la llegada de turistas no residentes, sumó 466.200 personas en julio, un 9,1% más que un año atrás. El turismo emisivo, en cambio, registró 697.200 salidas de residentes hacia el exterior, un 17,3% menos interanual. El saldo mejoró, entonces, principalmente porque los argentinos viajaron menos al exterior y no por un aumento extraordinario de la llegada de extranjeros.
Dentro del turismo receptivo, el crecimiento estuvo más concentrado en las visitas de un día que en el turismo con pernoctación. Los excursionistas no residentes, que ingresan y salen del país sin pasar la noche, aumentaron 31,5% interanual, más del triple que el ritmo de crecimiento de los turistas que sí se alojaron en el país.
Por vía de acceso, el 54,1% de los turistas no residentes llegó a la Argentina por avión, el 34,2% por tierra y el 11,6% por agua. Entre los residentes que viajaron al exterior, el 55,8% lo hizo por vía aérea, el 36,4% por tierra y el 7,9% por agua.
Brasil fue el principal origen de los turistas que llegaron a la Argentina, con el 36,1% del turismo receptivo. Le siguieron Uruguay, con el 16%, y el bloque denominado “Resto de América”, con el 10,8%. Entre los residentes que salieron del país, Brasil también fue el principal destino, con el 22% del total, seguido por Paraguay, con el 15,2%, y “Resto de América”, con el 14,9%.
La caída de los viajes a Chile
Los viajes de turistas argentinos a Chile cayeron 47% en julio respecto de un año atrás, la baja más pronunciada entre los principales destinos. En total, 81.000 residentes viajaron a ese país, frente a un volumen significativamente mayor en julio de 2025.
Bolivia fue el otro destino que registró una caída fuerte: 37.300 turistas argentinos viajaron hacia allí, un 25,7% menos que un año atrás. Chile y Bolivia fueron los únicos países o bloques, tanto del lado receptivo como del emisivo, cuya variación interanual superó el 25% y que, al mismo tiempo, representaron al menos el 5% del flujo total.
En el turismo emisivo, después de Brasil, que siguió siendo el principal destino con 153.400 turistas, el podio se completó con “Resto de América”, con 104.000, y Europa, con 78.600. Brasil también registró una caída interanual, del 20,8%.
En el turismo receptivo, en cambio, ningún país o bloque mostró una variación de magnitud comparable. Brasil encabezó la llegada de turistas, con 168.300 personas, un 22,1% más que en julio de 2025. Le siguieron Uruguay, con 74.700 turistas, y “Resto de América”, con 50.200.
La composición por vía de acceso también mostró un movimiento marcado en el turismo emisivo. Mientras las salidas por avión cayeron apenas 1,3% interanual, las salidas por tierra se derrumbaron 34,6%. La diferencia entre ambas vías fue de 33,3 puntos porcentuales.
La caída de los cruces terrestres ayuda a explicar buena parte del retroceso de los viajes a Chile y Bolivia, dos destinos limítrofes con un peso importante entre los viajes por tierra.
En el turismo receptivo ocurrió algo similar, aunque con menor intensidad. Mientras el total de turistas que llegó al país aumentó 9,1% interanual, la vía terrestre fue la única que registró una caída, del 3,5%.
La vía terrestre tiene un peso relevante en los cruces desde Uruguay, Paraguay y Chile. Su retroceso contrasta con el crecimiento del 21,2% registrado en la llegada de turistas por avión.


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