La Argentina atraviesa una reconversión del mercado laboral. En el último año se perdieron 116.866 trabajadores registrados en el país, especialmente en sectores como la industria y la construcción, los rubros que más sufren el cambio de modelo económico. Como contraste, cada vez hay más monotributistas y trabajadores de casas particulares.
En junio se contabilizaron 12.773.395 personas con trabajo registrado, de acuerdo con los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que publica la Secretaría de Trabajo. Esta cifra refleja que hay 15.583 puestos de trabajo formal menos frente a mayo si se toma la serie desestacionalizada (-0,1%) y contrasta frente a los 12.890.261 empleados en relación de dependencia que había en junio del año pasado (-0,9%).
“Los datos reflejan que el mercado laboral profundiza su deterioro, la destrucción de empleo asalariado en el sector privado acumula 13 meses. La caída es generalizada, en junio se dio en 14 provincias, incluyendo aquellas con alta densidad poblacional como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Hacia adelante, la contracción de la actividad económica en julio no permite ser optimistas”, señaló Claudio Caprarulo, director de la consultora económica Analytica.
Dentro del trabajo asalariado, la mayor parte de la pérdida se concentró en el sector privado, que registró una caída de 6261 puestos frente al mes anterior (-0,1%) y 121.000 en 12 meses (-1,9%). Pero también disminuyó el empleo público, en línea con la política del Gobierno de recortar presupuesto en esta área: se redujeron en 5127 puestos en comparación con mayo (-0,2%) y 30.059 en un año (-0,9%).
“La reforma laboral y, en particular, el Régimen de Incentivos a la Formalización Laboral (RIFL), que busca reducir los costos de contratación mediante una baja transitoria de las contribuciones patronales, no cambió la tendencia que venía observándose en el mercado de trabajo. El empleo registrado sigue cayendo y estas medidas no parecen estar siendo suficientes para compensar el impacto de la menor actividad en sectores de mano de obra intensivos como industria, comercio y construcción”, explicó Melisa Sala, economista de la consultora LCG.
En línea con la heterogeneidad que vive la actividad económica, en junio la evolución del empleo se movió dispar. Los rubros más afectados en el último año fueron el de industria manufacturera (-4,5%), intermediación financiera (-4,1%), comercio y reparaciones (-3,1%), explotación de minas y canteras (-2,6%), y transporte, almacenamiento y comunicaciones (-2,0%).
“En ausencia de un driver claro que reactive la demanda y la actividad de estos sectores —ya sea por el frente interno o externo—, difícilmente se observe un cambio significativo en la dinámica del mercado laboral”, sumó Sala. De la mano contraria, los rubros que aumentaron su cantidad de empleados fueron el de agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+1%), pesca (+0,3%), suministro de electricidad, gas y agua (+0,2%), y servicios comunitarios, sociales y personales (+0,1%).
Sin embargo, los datos oficiales dejan a relucir que esas personas que dejaron de trabajar en relación de dependencia se volvieron monotributistas. En junio había 2.206.800 argentinos dentro de esta categoría, unos 4.400 más que el mes anterior (+0,2%) y 42.000 más que en junio de 2025 (+1,9%).
Al ver la dinámica del último año, el monotributo social también tuvo un ligero crecimiento de 226.500 personas a 227.300 (+0,3%). Mientras que se incorporaron unos 3500 argentinos a la categoría de trabajadores de casas particulares, hasta alcanzar las 442.900 personas (+0,8% interanual).
“Desde septiembre de 2023 el empleo asalariado formal del sector privado muestra una tendencia descendente. La caída fue particularmente pronunciada durante el primer trimestre de 2024, para luego moderarse y estabilizarse hacia la segunda mitad de ese año. Entre octubre y diciembre de 2024 se observó una recuperación moderada, que permitió recobrar parcialmente las pérdidas acumuladas en los meses previos. Durante los primeros meses de 2025, el empleo permaneció prácticamente sin variaciones. Sin embargo, a partir de junio de ese año retomó una trayectoria descendente”, resumió la Secretaría de Trabajo.


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