León XIV denunció a los “tiranos” de la guerra y apuntó contra el uso político de la religión
BAMENDA, Camerún.– En el corazón de un país que fue devastado por una feroz guerra civil, el papa León XIV lanzó este jueves un mensaje inusualmente duro contra los líderes que promueven guerras y manipulan la religión con fines políticos y económicos, en lo que muchos interpretaron como una respuesta directa al presidente estadounidense Donald Trump, con quien mantiene un crecente enfrentamiento público.
Durante su visita a Bamenda, epicentro del conflicto separatista en las regiones anglófonas de Camerún, el pontífice denunció que “el mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos” y llamó a un “cambio de rumbo decisivo” para abandonar la violencia y la explotación de recursos.
Sus palabras resonaron más allá del contexto local y se inscriben en una serie de críticas recientes a la política exterior de Estados Unidos, en particular a la retórica que apela a fundamentos religiosos para justificar intervenciones militares.
“¡Bienaventurados los que trabajan por la paz! Pero ay de aquellos que manipulan la religión y el propio nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico y político”, afirmó León XIV desde la catedral de San José, en un mensaje que, sin nombrarlo, pareció aludir directamente a Trump y a funcionarios de su administración.
El discurso llegó apenas horas después de nuevos ataques del mandatario estadounidense contra el pontífice en redes sociales, donde lo cuestionó por su postura frente a los conflictos internacionales. León XIV, el primer papa estadounidense de la historia, es particularmente crítico de la guerra impulsada por Washington junto a Israel contra Irán, y ha rechazado con firmeza cualquier justificación religiosa de ese conflicto.
La visita del Papa a Camerún tuvo una fuerte carga simbólica. Bamenda es una de las principales ciudades de las regiones anglófonas, donde desde 2017 grupos separatistas luchan por independizarse del gobierno central, dominado por la mayoría francófona. El conflicto, que tiene raíces en la división colonial entre Francia y Gran retaña tras la Primera Guerra Mundial, ha dejado más de 6000 muertos y al menos 600.000 desplazados.
En ese contexto, León XIV participó en un encuentro interreligioso con líderes cristianos y musulmanes, además de autoridades tradicionales, en un intento por respaldar los esfuerzos de mediación que distintas confesiones vienen impulsando. Allí insistió en que la religión debe ser un puente de paz y no una herramienta de confrontación.
“Quienes despojan a su tierra de sus recursos suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, perpetuando un ciclo interminable de desestabilización y muerte”, advirtió. La frase fue leída también como una crítica indirecta a las potencias internacionales —incluido Estados Unidos— con intereses económicos en regiones ricas en recursos naturales como Camerún.
El país africano cuenta con importantes reservas de petróleo, gas, minerales y metales preciosos, cuya explotación ha estado históricamente en manos de empresas extranjeras. En los últimos años, además, compañías chinas han incrementado su presencia, en un escenario de creciente competencia global.
La llegada del Pontífice generó una movilización masiva en Bamenda, donde miles de personas salieron a las calles para recibirlo entre cantos, bailes y banderas del Vaticano. En un gesto significativo, grupos separatistas anunciaron una tregua de tres días para garantizar su seguridad, aunque no estaba claro si representantes insurgentes participarían en los encuentros por la paz.
A pesar del clima de expectativa, muchos habitantes se mostraron escépticos sobre el impacto real de la visita. “Nada va a cambiar”, dijo Morine Ngum, una mujer cuyo esposo murió en el conflicto. “Este conflicto ha destruido familias enteras”, se lamentó.
Desde la Iglesia local, sin embargo, valoraron el gesto. El arzobispo de Bamenda, Andrew Nkea Fuanya, recordó ante el Papa que la población “ha sufrido una situación que no creó”, con escuelas cerradas durante años y miles de personas desplazadas.
El Vaticano ha intentado en reiteradas ocasiones mediar entre el gobierno de Paul Biya —en el poder desde 1982— y los separatistas, pero las negociaciones permanecen estancadas. La última ronda de diálogo, impulsada por Canadá en 2022, fracasó sin avances concretos.
En ese escenario, León XIV volvió a insistir en la necesidad de retomar el camino del diálogo y “romper las cadenas de la corrupción”, en una crítica que abarcó tanto a las autoridades locales como a los actores internacionales involucrados.
Agencias AP, AFP y Reuters


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