Palestina celebra este sábado unas elecciones locales de gran relevancia política. Por primera vez en dos décadas, los ciudadanos de Gaza acudirán a las urnas en un territorio atravesado por la guerra, mientras que en Cisjordania la votación se retoma tras el inicio del conflicto entre Israel y Hamás.
Si bien en Cisjordania hubo elecciones municipales en 2017 y en 2021-2022, en Gaza son las primeras desde las legislativas de 2006, ganadas por el movimiento islamista de Hamas, que esta vez no cuenta con presencia en las listas.
De acuerdo la Comisión Electoral Central (CEC), el nivel de participación fue de 53,44%, al tiempo que en la zona gazatí de Deir al Balah apenas alcanzó el 22,70%.
En las elecciones de 2022, el porcentaje de participación en Cisjordania había sido de 53,70%. “Estamos muy satisfechos de ejercer la democracia a pesar de los numerosos desafíos a los que nos enfrentamos, tanto a nivel local como internacional”, declaró el presidente de la autoridad palestina, Mahmud Abás, a periodistas después de votar.
Aunque la participación fue baja, quienes emitieron su voto dijeron que la devastación tras más de dos años de guerra y la ausencia casi total de servicios públicos los obligaban a acudir a las urnas.
“Vine a votar porque tengo derecho a elegir a miembros del consejo municipal para que puedan brindarnos servicios”, declaró Ashraf Abu Dan en el exterior de su centro de votación en Deir al-Balah.
La votación en Cisjordania determinará la composición de los consejos locales que supervisan desde el agua y las rutas hasta la electricidad. La votación en una sola ciudad de Gaza, en cambio, es en gran medida simbólica, y las autoridades la califican de “piloto”.
En la ciudad cisjordana de Beitunia, Khalid al-Qawasmeh dijo que la gente votaba con la esperanza de lograr cambios que aborden el deterioro de la infraestructura y los servicios públicos.
“Las leyes municipales deben aplicarse para que la gente sienta que hay justicia”, señaló al salir del centro de votación.
Aunque no ha efectuado elecciones presidenciales o legislativas desde 2006, la Autoridad Palestina ha impulsado las contiendas locales tras las reformas que promulgó el año pasado, luego de exigencias de sus respaldos internacionales.
En un contexto de estancamiento económico, el Gobierno se enfrenta a numerosas acusaciones de corrupción y los donantes condicionan cada vez más su apoyo a la implementación de reformas.
Para el coordinador especial adjunto de la ONU para el proceso de paz en Medio Oriente, Ramiz Alakbarov, las elecciones son “una oportunidad importante para que los palestinos ejerzan sus derechos democráticos, en un momento especialmente difícil”.
La Unión Europea las considera una “etapa importante hacia una mayor democratización y un fortalecimiento de la gobernanza local”.
La mayoría de las listas están alineadas con Fatah, el partido nacionalista y laico del presidente Abás, en el poder desde 2005, o son independientes.
No hay agrupaciones afiliadas al movimiento islamista Hamás, el contricante de Fatah, que controla casi la mitad de la Franja de Gaza.
Hamás controla la mitad de Gaza de la que las fuerzas israelíes se retiraron el año pasado, incluida Deir al-Balah, pero el enclave costero se prepara para transitar hacia una nueva estructura de gobierno bajo el plan de 20 puntos del presidente Donald Trump, de Estados Unidos.
El plan estableció una Junta de Paz integrada por enviados internacionales y un comité de expertos palestinos no electos que, en teoría, debía operar y gobernar bajo su paraguas. El avance hacia fases posteriores -incluidos el desarme de Hamás, la reconstrucción y una transferencia de poder- está estancado.
Agencias Reuters y AFP


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