Una alerta por un dron paralizó Vilna, provocó evacuaciones masivas y avivó el temor a una escalada por la guerra en Ucrania
VILNA, Lituania.– Una alerta por la posible incursión de un dron obligó este miércoles a evacuar a dirigentes políticos, suspender el tráfico aéreo y terrestre y llevar a miles de personas a refugios en la capital de Lituania, en un episodio inédito desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en 2022 y que vuelve a poner en evidencia la creciente tensión en el flanco oriental de la OTAN.
El aviso de emergencia fue emitido por el Ejército lituano hacia las 10.20 (hora local), cuando los teléfonos móviles de los residentes de Vilna comenzaron a recibir un mensaje claro: “¡Alerta aérea! Diríjase inmediatamente a un refugio o a un lugar seguro, cuide de sus familiares y espere más recomendaciones”. En cuestión de minutos, oficinas, viviendas y espacios públicos se vaciaron mientras la población buscaba resguardo en sótanos y estructuras habilitadas.
La alerta se extendió durante unos 40 minutos, tiempo en el cual el presidente Gitanas Nauseda y la primera ministra Inga Ruginiene fueron trasladados a lugares seguros. También los diputados que se encontraban en el Parlamento debieron descender a refugios subterráneos, en una medida que no tiene precedentes recientes en una capital de la Unión Europea y de la OTAN.
El episodio provocó además la suspensión de los vuelos en el aeropuerto internacional de Vilna y la paralización de los trenes. Los pasajeros que se encontraban en la estación ferroviaria fueron conducidos a zonas de resguardo, en medio de un operativo coordinado por las autoridades.
Según informó el Ejército en un comunicado, la alerta se activó tras detectarse “una señal de radar con las características típicas de una aeronave sin piloto” en el espacio aéreo de Bielorrusia, muy cerca de la frontera lituana. Si bien no se confirmó la entrada del aparato en territorio de Lituania, la incertidumbre fue suficiente para poner en marcha todos los protocolos de seguridad.
El jefe del Centro Nacional de Gestión de Crisis, Vilmantas Vitkauskas, explicó que, por los parámetros observados, “lo más probable es que se trate de un dron de combate o de un dron diseñado para engañar sistemas y atraer objetivos”. Sin embargo, reconoció que es extremadamente difícil determinar si el aparato portaba explosivos o su punto de origen exacto.
La alerta también implicó la activación de la misión de policía aérea de la OTAN. En Lituania se encuentran desplegados cazas F-16 de Rumania, en el marco del refuerzo de la defensa aérea en los países bálticos. Esos mismos aviones habían derribado el día anterior un dron ucraniano en el espacio aéreo de Estonia, en otro incidente que alimenta la preocupación regional.
De acuerdo con autoridades militares lituanas, Bielorrusia —aliada de Moscú— notificó previamente sobre la posible trayectoria de drones en la zona. Informes similares fueron compartidos con Letonia, lo que sugiere un patrón de incidentes que trasciende las fronteras nacionales.
En los últimos meses, los países bálticos han registrado un aumento de alertas vinculadas a drones, en gran medida relacionadas con la intensificación de los ataques ucranianos contra objetivos en territorio ruso, especialmente en la región de San Petersburgo. Funcionarios occidentales sostienen que algunos de esos aparatos pueden desviarse debido a interferencias electrónicas, mientras que Moscú advirtió que responderá si considera que estos ataques cuentan con apoyo desde territorio de la OTAN.
El canciller lituano, Kestutis Budrys, acusó recientemente a Rusia de “redirigir deliberadamente drones ucranianos hacia el espacio aéreo báltico” como parte de una estrategia para generar caos y desinformación. Moscú, por su parte, niega estas acusaciones y advierte sobre posibles represalias.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, elogió la reacción de la alianza ante estos episodios, destacando que se ha mantenido una respuesta “calmada, decisiva y proporcionada”. No obstante, el incidente en Vilna marca un punto de inflexión por su escala y por haber afectado directamente a una capital europea.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, responsabilizó a Rusia y Bielorrusia por el incidente, al considerar que “pone en peligro la vida y la seguridad de las poblaciones del flanco oriental” del bloque.
En las calles de Vilna, la experiencia dejó una fuerte impresión. “Fue raro, pero al mismo tiempo es lo que vive mucha gente en Ucrania desde hace años”, relató Andrej Vasilenko, un fotógrafo que descendió al sótano de su edificio tras recibir la alerta.
El episodio ocurre en un contexto de escalada en la guerra entre Rusia y Ucrania, donde ambos bandos han incrementado el uso de drones en ataques masivos. Solo en la última jornada, Ucrania informó haber derribado más de un centenar de drones lanzados por Rusia, mientras continúa su propia ofensiva contra infraestructuras energéticas rusas.
A nivel internacional, el conflicto también impacta en el mercado energético. Reino Unido decidió flexibilizar sanciones sobre combustibles refinados de origen ruso ante el alza de precios, mientras Estados Unidos extendió temporalmente ciertas exenciones para evitar una crisis de suministro.
Agencias AP y AFP


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