Sigue la investigación a Jonathan Andic, sospechado por la muerte de su padre, fundador de Mango
La policía catalana detuvo a principios de esta semana a Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, sospechado de haber estado involucrado en la muerte de su padre. Horas más tarde, el hombre de 45 años pagó una fianza millonaria para evitar la cárcel y salió en libertad. Ahora, las investigaciones por el fallecimiento de Isak Andic continúan y un nuevo detalle parece respaldar la declaración del sospechoso.
De acuerdo con el medio catalán La Vanguardia, dos escaladores que pasaban por el sendero de las cuevas de salitre de Collbató —donde padre e hijo habían ido a hacer una excursión de caminata— se acercaron a la zona alertados por los “gritos de angustia” de Jonathan Andic.
Según el relato de fuentes de la investigación, el ahora acusado de homicidio creyó que se trataba de policías que se acercaban a ayudarlo. Los deportistas, al verlo desorientado, trataron de asistirlo e incluso uno de ellos tomó el teléfono del hombre de 45 años para darle indicaciones a la operadora sobre dónde estaban ubicados.
Los dos escaladores acompañaron a Jonathan Andic a rehacer los pocos metros del camino que había llegado a hacer con su padre y, a mitad del trayecto, se cruzaron con uno de los primeros Mossos d’Esquadra de seguridad ciudadana de Martorell que se había desplazado al lugar tras el llamado.
Sin embargo, el relato de los escaladores no aparece en ningún archivo policial ya que, a juicio de los investigadores, carecía de valor para la causa porque no fueron testigos del suceso y porque establecieron contacto con el hijo de la víctima casi media hora después de la caída.
La muerte del fundador de Mango ocurrió en diciembre de 2024, cuando Isak Andic cayó unos 150 metros mientras hacía senderismo con su hijo en un lugar de montaña a las afueras de Barcelona. Según la primera línea de investigación, el hombre iba unos metros por delante de su padre cuando escuchó ruido de desprendimiento de piedras, giró y vio a la víctima precipitarse montaña abajo.
Más tarde, las incongruencias y contradicciones mostradas en su discurso llamaron la atención de las autoridades, que terminaron por involucrarlo en el caso. Tras las investigaciones, un año y medio después, el hombre fue detenido.
Otro detalle encontrado recientemente podría complicar al hijo de Andic: la huella forzosa del presunto resbalón, que no podría haberse originado de forma natural por la resbalada. La información que dieron los Mossos d’Esquadra, que recogieron hasta cuatro reconstrucciones de la pisada, concluyó que Isak debería haber frotado intensamente contra el suelo hasta en cuatro ocasiones para dejar esa señal.
De acuerdo con lo publicado también en el diario La Vanguardia, se debería haber realizado “de forma deliberada, ejerciendo presión en el suelo, (…) dicha marca no se puede realizar de forma fortuita”, según indicaron desde la fuerza.
El informe de la autopsia detalló que el cuerpo presentaba lesiones incompatibles con una caída accidental y que la caída fue “como si se hubiera lanzado por un tobogán, con los pies por delante”. Además, se supo que Jonathan visitó hasta en tres ocasiones la zona en la misma semana en la que se produjo la muerte.
Otro dato que llamó la atención de los investigadores fue que Isak Andic era un excursionista experimentado y conocía bien el área donde ocurrió la caída.


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