En junio el dólar sube más que los precios: qué pasará en los próximos meses

Tras varios meses de relativa estabilidad, el dólar mostró un cambio de tendencia: en lo que va de junio, el tipo de cambio acumula una suba cercana al 3,8% tanto en su versión minorista como mayorista. Los dólares financieros también avanzaron: el contado con liquidación (CCL) trepó 3,6% y el MEP, 4,5%, frente a una inflación estimada en torno al 2%.

Pese al movimiento, los analistas consultados por LA NACION descartan, por ahora, un escenario de tensión cambiaria. Por el contrario, consideran que la corrección era esperable luego de varios meses de atraso relativo y proyectan que el tipo de cambio continuará ajustándose gradualmente durante el segundo semestre para no perder terreno frente a la variación de precios.

Fernando Marull, socio de FMyA, señaló que la consultora estima que el dólar oficial mayorista cerrará el año en una zona de entre $1650 y $1670, por encima de los valores que actualmente descuentan los contratos de futuros en Matba Rofex, cercanos a los $1630-$1640.

“La oferta de dólares va a seguir siendo fluida, pero creemos que la demanda será algo más elevada que durante el primer semestre, principalmente por parte de ahorristas e importadores. Hace entre seis y siete meses que observamos una demanda de importaciones relativamente baja”, explicó.

“La oferta de dólares va a seguir siendo fluida, pero creemos que la demanda será algo más elevada que durante el primer semestre, principalmente por parte de ahorristas e importadores”, dijo Marull Prensa ARCA

Según el economista, el movimiento observado en junio se adelantó respecto de lo previsto, aunque no modifica el escenario de fondo. “Vemos un dólar que va a seguir moviéndose, pero sin nada disruptivo. El Gobierno va a acompañar esa dinámica con su estrategia de acumulación de reservas, venta de cobertura cambiaria y una tasa de interés algo más alta para llegar a las elecciones de 2027 con un tipo de cambio que no haya perdido tanto frente a la inflación”, sostuvo.

En la misma línea, Ricardo Delgado, CEO de Analytica, consideró que el Gobierno permitirá una mayor movilidad del tipo de cambio durante la segunda mitad del año, aunque descartó un escenario de devaluación brusca.

“No creo que haya una devaluación. Lo que veo es un dólar moviéndose con mayor libertad dentro de las bandas. Eso es saludable para la economía real y para el entramado productivo porque ayuda a descomprimir parte de los costos en dólares”, sostuvo.

“Lo que veo es un dólar moviéndose con mayor libertad dentro de las bandas. Eso es saludable para la economía real y para el entramado productivo porque ayuda a descomprimir parte de los costos en dólares”, sostuvo DelgadoJUAN MABROMATA – AFP

Según el economista, el escenario más probable es el de una corrección gradual del tipo de cambio, sin sobresaltos financieros ni dificultades para afrontar los vencimientos de deuda.

“No veo ninguna disrupción ni un salto cambiario. Aferrarse a un tipo de cambio cada vez más atrasado es una olla a presión y, tarde o temprano, esa tensión termina manifestándose”, señaló.

En ese marco, interpretó la reciente suba del dólar como un movimiento consistente con la estrategia macroeconómica oficial. “Lo que estamos viendo es una corrección muy moderada dentro de las bandas cambiarias y dentro de una lógica de administración del tipo de cambio como herramienta de ordenamiento macroeconómico”, concluyó.

Para Nicolás Guaia, CEO de Max Capital Asset Management, la suba reciente responde principalmente a factores externos. “La mayoría de las monedas emergentes tuvieron una dinámica similar. El peso se depreció 4,4%, mientras que el real brasileño cayó 3,2%. Lo que se observa es un fortalecimiento global del dólar”, explicó.

En ese sentido, destacó que el esquema de flotación dentro de bandas permite que el peso se ajuste a los movimientos de las principales monedas de la región. “Ese mecanismo evita los problemas de competitividad que generan los esquemas más rígidos”, afirmó.

Walter Morales, presidente y estratega de Wise Capital, relativizó la reciente suba del dólar. Señaló que, si bien los movimientos del tipo de cambio generan inquietud en el mercado, los niveles actuales siguen por debajo de los registrados un año atrás y el tipo de cambio real continúa mostrando cierto atraso.

“El problema histórico de la Argentina es que cuando el tipo de cambio alcanza niveles de equilibrio real suele hacerlo después de una crisis. Hoy el contexto es distinto: el Gobierno acumula reservas, sostiene el superávit comercial, el escenario externo acompaña y el riesgo país viene bajando”, explicó.

En ese marco, consideró que, si esas condiciones se mantienen, podría incluso reabrirse el acceso al financiamiento externo hacia fin de año, lo que fortalecería la posición de reservas del Banco Central.

“Por eso no veo un problema de fondo. Sí existen factores de corto plazo que pueden generar presión, como la estacionalidad o shocks externos, pero esos elementos también pierden intensidad. No hay razones para pensar en un salto cambiario ni en un cambio de régimen”, sostuvo.

“Sí existen factores de corto plazo que pueden generar presión, como la estacionalidad o shocks externos, pero esos elementos también pierden intensidad”, dijo Morales Altaf Qadri – AP

En la misma línea, un informe de Econviews indicó que el fortalecimiento global del dólar y las señales de la Reserva Federal coincidieron con un período en el que el peso argentino comenzó a mostrar mayor presión desde fines de mayo.

“El tipo de cambio empezó a subir tras varios meses de estabilidad y alcanzó la zona de $1460. No es una suba que preocupe; por el contrario, vemos como positivo que el peso deje de atrasarse y recupere parte del terreno perdido. Tampoco observamos señales de una intervención significativa del Banco Central en el mercado de futuros o mediante instrumentos dollar-linked”, señalaron.

Para la consultora, el movimiento era esperable por factores estacionales vinculados al ciclo exportador. Además, advirtió que la desaceleración de la liquidación de divisas ya comienza a reflejarse en el mercado: las compras del Banco Central pasaron de US$138 millones diarios en abril-mayo a US$79 millones en junio.

Hacia adelante, prevé que la presión cambiaria se mantendrá en el corto plazo por la menor oferta del agro y un escenario internacional menos favorable en términos financieros.

“Lo razonable es esperar una continuidad del ajuste gradual del tipo de cambio dentro de un proceso de normalización, sin sobresaltos”, concluyó.


Los comentarios están cerrados.