Felixbilizan el acceso al crédito en dólares para empresas para impulsar la economía

El ministro de Economía, Luis Caputo, brindó este jueves una conferencia de prensa en la que anunció una flexibilización de los créditos en dólares para empresas. “Nos parece macroprudencialmente lo más razonable”, sostuvo el jefe de Hacienda. La condición es que el monto no supere el 15% de los depósitos en esa moneda.

La discusión cobró fuerza en las últimas semanas a partir de un dato que el propio Banco Central (BCRA) puso sobre la mesa: el sistema financiero tiene una capacidad prestable ociosa en moneda extranjera de casi US$7000 millones, alrededor del 17% de los depósitos en dólares.

El Gobierno considera que una mayor utilización de esos fondos podría dar impulso a la inversión y la actividad económica, al permitir que el ahorro en dólares que ya está dentro del sistema financiero llegue a un universo más amplio de empresas. Se trata de opciones con tasas de interés más bajas que en pesos.

“Fue un pedido de las industrias. Nos venían pidiendo una mayor flexibilidad en esto”, agregó Caputo. “Apunta a que haya un mayor nivel de crédito. Especialmente en construcción e industria automotriz”, completó.

Como publicó LA NACION este lunes, el Gobierno y los bancos venían discutiendo distintas alternativas para flexibilizar el esquema vigente. Una de las posibilidades bajo análisis era ampliar el universo de compañías habilitadas para tomar préstamos en dólares, actualmente limitado fundamentalmente a exportadores y otros generadores de ingresos en moneda extranjera.

Entre las variantes evaluadas aparecía la posibilidad de incorporar a empresas que, aunque facturen en pesos, estén vinculadas a cadenas de valor exportadoras. La lógica sería que una compañía pueda acceder al financiamiento en moneda extranjera si una determinada proporción de sus ventas corresponde a exportadores, lo que permitiría acotar el riesgo cambiario pese a que sus ingresos no estén directamente denominados en dólares.

La restricción nació después de la crisis de 2001. El artículo 23 del DNU 905/2002 estableció que los depósitos en dólares podían utilizarse para financiar principalmente a empresas generadoras de ingresos en moneda extranjera a través de exportaciones. El objetivo era evitar que una devaluación dejara a deudores con ingresos en pesos frente a obligaciones en dólares y que ese problema terminara trasladándose al sistema financiero.

Más de dos décadas después, el BCRA considera que esa protección también tiene un costo para la inversión, la productividad y la actividad económica. “Es cierto, se preservó un sistema financiero de un riesgo de descalce, pero cuando uno observa la evolución en el tiempo, se preservó un sistema financiero que es de los más chicos del mundo. Entonces, preservamos la nada misma”, afirmó recientemente su presidente, Santiago Bausili.

El Central definió incluso la regulación vigente como una “solución de esquina”: elimina prácticamente el riesgo de descalce cambiario, pero al mismo tiempo dificulta que el ahorro dolarizado de los argentinos pueda transformarse en crédito dentro del país.

La discusión ganó relevancia por el crecimiento de los depósitos en moneda extranjera. Según el BCRA, la relación entre préstamos y depósitos ronda actualmente el 60% en dólares, frente al 84% en pesos. Esa diferencia deja una capacidad prestable ociosa cercana a US$7000 millones, que permanece en el Central o en las propias entidades por encima de las exigencias regulatorias.

El volumen es, a su vez, una fracción del ahorro que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero local. El Indec estimó que el sector privado no financiero acumulaba US$259.305 millones en billetes y depósitos externos líquidos al primer trimestre de 2026.

Desde los bancos de capital privado nacional consideran que una flexibilización que permita aumentar el universo de empresas con acceso al financiamiento en dólares tendría un impacto positivo sobre la eficiencia de las compañías y permitiría canalizar una mayor proporción de esos fondos hacia el sector privado. También sostienen que una mayor utilización de los depósitos podría contribuir a mejorar el retorno que reciben los ahorristas en dólares.

En esas entidades destacan que los préstamos en moneda extranjera vienen creciendo a buen ritmo y consideran que existe margen para ampliar su utilización, aunque advierten que cualquier modificación debería darse dentro de un marco de políticas macroprudenciales y una adecuada gestión de riesgos por parte de los bancos.

En otras entidades mantienen una posición más cautelosa. Desde uno de los principales bancos señalaron a LA NACION que debe evitarse que el riesgo cambiario termine trasladándose a empresas o personas cuyos ingresos son fundamentalmente en pesos. Entre los casos donde observan una cobertura económica más natural mencionaron a los desarrolladores inmobiliarios, debido a que los activos del sector suelen estar referenciados en dólares.

El BCRA ya había introducido algunos cambios dentro de los límites de la legislación vigente. Entre ellos, permitió préstamos en dólares al sector privado no exportador cuando estén fondeados mediante Obligaciones Negociables de determinado plazo y habilitó financiamiento a clientes con ingresos en pesos cuando cuenten con garantías en moneda extranjera otorgadas por exportadores.


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