Preocupación con esperanza: qué se dice en los pasillos de IDEA

MAR DEL PLATA.- Con sentimientos que mezclan preocupación y esperanza, los empresarios arrancaron la segunda jornada del 62° Coloquio de IDEA convencidos de que la Argentina tiene una oportunidad histórica, pero con desafíos en el camino. Resaltan el consenso y la decisión de cada uno de dejar de “mirar su metro cuadrado”.
Con mensajes más críticos en los off y más condescendientes en los on, los hombres y mujeres de negocios confesaron tener preocupación por una vuelta al modelo del pasado. “No quiero ni pensar en un gobierno de [Axel] Kicillof, pero si el futuro electoral del Presidente llegara a correr riesgo, por lo menos Patricia [Bullrich] está hablando de proyecto”, comentó un alto ejecutivo de la industria automotriz.
A la hora de analizar el escenario económico para lo que queda del año, el CEO de una empresa de consumo masivo habló de riesgo de recesión. Dijo que la gente acompañó el modelo “hasta acá”, pero que ahora “no llega a fin de mes, no hay más margen”.
Puertas adentro, la mayoría de las compañías no tiene en el radar la posibilidad de sumar gente. El foco está puesto en surfear la ola de la crisis que atraviesa la micro. En off, algunos banqueros reconocieron que están refinanciando deuda por el aumento de la morosidad.
En un contexto que cambió de la noche a la mañana, Marcelo Mattio, vicepresidente de Urbano, empresa que opera en logística de última milla, un sector asociado al transporte, reconoció que hoy hay que “trabajar más para ganar menos” y que “está bien” porque es parte de un proceso de estabilización.
“Pasamos de financiarnos con inflación a financiar la productividad argentina con salario”, sintetizó. Para buscar nuevas oportunidades de negocio, Mattio trabaja en un plan de reinversión mirando los sectores con mayor crecimiento, como la minería y la energía. “Hasta hace dos años era negocio la logística de última milla, y ahora hay sobreoferta de fletes”, graficó con un ejemplo concreto.
Impuestos, parte de la agenda
La baja de impuestos, clave para que la Argentina pueda convertirse en un país competitivo, es una parte central de la agenda de los empresarios, que celebran que el Gobierno nacional no haya tomado el camino de volver a subirlos pese a sufrir una baja en la recaudación. Y apoyaron la postura de que para este Gobierno sea innegociable el equilibrio fiscal. “La Nación ha bajado cerca del 3 % del PBI en impuestos nacionales en esta gestión”, dio números el tributarista César Litvin, y reconoció que aún falta eliminar dos tributos muy distorsivos, como las retenciones a las exportaciones, que representan un 0,9 % del PBI, y el impuesto a los débitos y créditos, que representa el 1,65% del producto. Al mismo tiempo, resaltó que la gran reforma tributaria debe incorporar y acordar con las provincias y municipios.
En este sentido, insistió en que el impuesto más tóxico a la actividad económica es Ingresos Brutos, que representa el 4,1% del PBI y en promedio representa el 80% como fuente de financiamiento de las provincias, pero que la baja de los impuestos debe empezar por esa reformulación.
Ante la pregunta de si hay margen para hacerlo, el tributarista respondió que sí, “porque en el 2001 representaba el 1,9%, entonces la pregunta es por qué subieron tanto”.
También hay que bajar la incidencia de las tasas municipales, que “son verdaderos impuestos disfrazados de tasas”, fue contundente.
Litvin está convencido de que tanto Ingresos Brutos como las tasas municipales y, a nivel nacional, las retenciones a las exportaciones y débitos y créditos boicotean la competitividad. “El esfuerzo de baja de impuestos solo lo está haciendo la Nación, las provincias y municipios están en sintonía contraria porque han aumentado los tributos”, fue duro el especialista.
Más allá de la coyuntura, los empresarios confían en la posibilidad de que se cumpla el mensaje del 62.º Coloquio de IDEA: invirtiendo la historia, 20 años, de promesa a potencia. Es decir, la posibilidad de que el proceso de estabilidad que atraviesa el país se traduzca en un camino consolidado de crecimiento en dos décadas. “Tenemos que terminar con el péndulo y ser aburridos o lograr lo que pudo Perú, un país al que las crisis políticas no afectaron su estabilidad económica. El mundo busca energía, bajo riesgo político y estabilidad. La oportunidad está”, concluyó el CEO de una empresa de exportación de servicios.
