WASHINGTON.– La secretaria de Trabajo, Lori Chavez–DeRemer, deja el gabinete del presidente norteamericano, Donald Trump, informó el lunes la Casa Blanca, tras múltiples acusaciones de abuso de poder, entre ellas haber mantenido una relación con un subordinado y consumir alcohol durante el horario laboral.
Chavez–DeRemer es la tercera integrante del gabinete de Trump que deja su cargo, después de que el mandatario despidiera en marzo a la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y apartara a la fiscal general Pam Bondi a comienzos de este mes.
En un comunicado publicado en redes sociales, Chavez–DeRemer elogió al mandatario republicano y escribió: “Estoy orgullosa de que hayamos logrado avances significativos en impulsar la misión del presidente Trump de cerrar la brecha entre empresas y trabajadores y de poner siempre al trabajador estadounidense en primer lugar”.
A diferencia de otras salidas recientes del gabinete, la de Chavez–DeRemer fue anunciada por un asistente de la Casa Blanca y no por el propio presidente en su cuenta de redes sociales.
“La secretaria de Trabajo, Lori Chavez-DeRemer, dejará la administración para asumir un cargo en el sector privado”, informó en la red social X el secretario de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung. “Ha hecho un trabajo fenomenal en su función al proteger a los trabajadores estadounidenses, aplicar prácticas laborales justas y ayudar a los estadounidenses a adquirir nuevas habilidades para mejorar sus vidas”, destacó.
También señaló que Keith Sonderling, actual subsecretario de Trabajo, pasará a desempeñarse como secretario interino. El medio NOTUS fue el primero en dar a conocer la renuncia de Chavez-DeRemer.
La salida de Chavez-DeRemer se produce después de que, desde enero, empezaran a conocerse versiones sobre que estaba siendo objeto de varias investigaciones.
Un informe publicado el miércoles pasado por The New York Times reveló que la oficina del inspector general del Departamento de Trabajo estaba revisando material que mostraba que Chavez-DeRemer, sus principales asesores y miembros de su familia enviaban de manera habitual mensajes y pedidos personales a jóvenes empleados.
Según el medio, el esposo y el padre de Chavez-DeRemer intercambiaron mensajes de texto con jóvenes empleadas. Personas familiarizadas con la investigación dijeron al Times que algunos trabajadores recibieron instrucciones de la secretaria y de su exsubjefe de gabinete para “prestar atención” a su familia.
Esos mensajes salieron a la luz como parte de una investigación más amplia sobre la conducción de Chavez-DeRemer, iniciada después de que New York Post informara en enero de una denuncia presentada ante el inspector general del Departamento de Trabajo que la acusaba de mantener una relación con un subordinado.
También enfrentó acusaciones de consumir alcohol durante el horario laboral y de haber encargado a sus asesores la planificación de viajes oficiales con fines principalmente personales.
El lunes por la noche, en su cuenta personal de X, Lori Chavez-DeRemer escribió: “Las acusaciones en mi contra, contra mi familia y contra mi equipo han sido impulsadas por actores del ‘deep state’ de alto rango que han estado coordinándose con medios de comunicación sesgados y que continúan socavando la misión del presidente Donald Trump”.
Tanto la Casa Blanca como el Departamento de Trabajo aseguraron inicialmente que los informes sobre irregularidades carecían de sustento. Sin embargo, con la aparición de nuevas acusaciones, las desmentidas perdieron contundencia y la continuidad de Chavez-DeRemer en la administración de Trump pasó a ser una pregunta abierta en Washington.
Al menos cuatro funcionarios del Departamento de Trabajo ya fueron apartados de sus cargos a medida que avanzaba la investigación, entre ellos el exjefe de gabinete y el exsubjefe de gabinete de Chavez-DeRemer, así como un integrante de su equipo de seguridad, con quien se la acusó de haber mantenido la relación, informó The New York Times.
“Creo que la secretaria demostró mucha sensatez al renunciar”, dijo el lunes el senador John Kennedy, tras hacerse pública su salida.
Confirmada para el gabinete de Trump por 67 votos contra 32 en marzo de 2025, Chavez-DeRemer es una exlegisladora republicana que representó a un distrito competitivo en Oregon. Contó con un respaldo inusual de sindicatos para una republicana, aunque perdió la reelección en noviembre de 2024.
En su único mandato en el Congreso, Chavez-DeRemer apoyó un proyecto de ley que facilitaría la sindicalización a nivel federal, así como otra iniciativa destinada a proteger los beneficios del Seguro Social para empleados del sector público.
Algunos sindicatos destacados, entre ellos la Hermandad Internacional de Camioneros, respaldaron su designación como secretaria de Trabajo. Trump eligió su nombre, según interpretaron algunos analistas políticos, como una forma de atraer a votantes que son miembros de organizaciones sindicales o están vinculados a ellas.
Pero otros líderes sindicales influyentes se mostraron escépticos cuando fue designada para el cargo, sin estar convencidos de que Chavez-DeRemer impulsaría una agenda favorable a los sindicatos como parte del nuevo gobierno republicano.
En su audiencia de confirmación en el Senado, algunos senadores cuestionaron si podría sostener esa reputación dentro de un gobierno que despidió a miles de empleados federales.
Más allá de las denuncias por presuntas irregularidades en los últimos meses, Chavez-DeRemer había sido una de las integrantes del gabinete de Donald Trump con menor perfil público, aunque durante su gestión tomó medidas centrales para avanzar con la agenda desreguladora del gobierno norteamericano.
Por ejemplo, el año pasado el Departamento de Trabajo avanzó en la reescritura o derogación de más de 60 regulaciones laborales que consideraba obsoletas. Entre los retrocesos se incluyeron requisitos de salario mínimo para trabajadores de atención domiciliaria y personas con discapacidad, así como normas sobre exposición a sustancias nocivas y procedimientos de seguridad en minas. La iniciativa generó fuertes críticas de dirigentes sindicales y especialistas en seguridad laboral.
Los cambios propuestos también contemplaban eliminar la exigencia de que los empleadores proporcionaran iluminación adecuada en obras en construcción y cinturones de seguridad para trabajadores agrícolas en la mayoría de los transportes provistos por los empleadores.
Durante la gestión de Chavez-DeRemer, el gobierno de Trump canceló millones de dólares en subvenciones internacionales que una división del Departamento de Trabajo destinaba a combatir el trabajo infantil y el trabajo esclavo en todo el mundo, poniendo fin a programas que habían contribuido a reducir en 78 millones la cantidad de niños trabajadores en las últimas dos décadas.
En su comunicado del lunes, Chavez-DeRemer afirmó: “Aunque mi tiempo en la administración llega a su fin, eso no significa que dejaré de luchar por los trabajadores estadounidenses”.
El Departamento de Trabajo tiene un mandato amplio en lo relativo a la fuerza laboral de Estados Unidos, que incluye informar la tasa de desempleo, regular las normas de salud y seguridad en el trabajo, investigar disputas por salario mínimo, trabajo infantil y pago de horas extras, y aplicar las leyes sobre sindicalización y despidos indebidos.
Agencia AP


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