Una particular visita escolar al Salón Oval: de los insólitos comentarios de Trump a cómo les enseñó su baile


WASHINGTON.– Una visita escolar a la Casa Blanca, que buscaba celebrar la actividad física entre los más jóvenes, terminó convertida en una sucesión de comentarios inesperados del presidente Donald Trump, que combinaron bromas, ironías y declaraciones polémicas sobre la guerra contra Irán frente a un grupo de niños invitados al Salón Oval.

El episodio tuvo lugar durante la firma de un decreto para restablecer el Premio Presidencial de Aptitud Física en las escuelas, una iniciativa que históricamente promovía el ejercicio entre estudiantes. En ese contexto, Trump recibió a unos niños con quienes interactuó de manera distendida, aunque varios de sus comentarios generaron sorpresa.

Uno de los momentos más comentados ocurrió cuando el mandatario conversó con una niña que le contó que practicaba voleibol y que planeaba probar fútbol durante el verano. Trump reaccionó evaluando su altura y preguntándole si podía saltar lo suficiente. “¿Puedes elevarte mucho? ¿Puedes saltar alto?”, insistió. Ante la respuesta negativa de la niña, el presidente concluyó: “El fútbol podría ser mejor”. El intercambio fue interpretado como un desaire a sus aspiraciones deportivas.

En otro diálogo, Trump se dirigió a un niño que manifestó su interés en el levantamiento de pesas. Allí fue cuando le consultó al joven si competiría contra mujeres y ante la negativa del chico, el presidente aprovechó para introducir uno de sus temas habituales: la participación de personas transgénero en el deporte. “Había un tipo que era un levantador mediocre, cambió de género y rompió un récord femenino de 18 años”, afirmó, antes de cuestionar la equidad de esa situación. “¿Eso es justo? Claro que no”, añadió, en un mensaje que excedió el tono infantil del encuentro.

El mandatario también dejó otra frase llamativa de la jornada al referirse a su propia rutina física. “Hago mucho ejercicio, como un minuto al día, máximo. Si tengo suerte”, bromeó, provocando risas entre los presentes. La declaración se produjo junto al secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien había destacado las caminatas de larga distancia que realizaba su padre. Trump replicó con humor que él también camina en el campo de golf, “cuando no uso el carrito”.

A sus 79 años, Trump suele defender su estado físico en comparación con el de su antecesor, Joe Biden, aunque en los últimos meses han circulado especulaciones sobre su salud. Desde la Casa Blanca han atribuido recientes hematomas en sus manos al uso de aspirina y la hinchazón en sus piernas a problemas venosos.

El tono distendido del encuentro incluyó otros momentos singulares. En un intercambio con otro estudiante, Trump lo desafió en tono de broma: “¿Crees que podrías ganarme en una pelea?”, tras preguntarle si se consideraba fuerte. El comentario, si bien fue recibido con risas, reforzó la impronta imprevisible del mandatario incluso en contextos protocolares.

Pero el episodio que más desconcierto generó ocurrió cuando Trump, aún con niños a su alrededor, derivó su discurso hacia la política internacional y ofreció una descripción cruda de la situación en Irán. El presidente describió cómo manifestantes iraníes fueron baleados “entre los ojos” por francotiradores y advirtió que el país “habría tenido un arma nuclear” de no mediar la intervención estadounidense.

“Enviamos ese magnífico bombardero B-2… destruimos su potencial nuclear. Fue aniquilado”, afirmó, en una exposición gráfica que contrastó con el carácter infantil del encuentro. Para luego afirmar que quizás “no estaríamos acá” si fuese por Irán y su armamento nuclear.

Según testigos, el mandatario continuó con una improvisada conferencia de prensa en la que abordó temas geopolíticos mientras los niños permanecían presentes, en algunos casos visiblemente incómodos.

La jornada también tuvo un cierre inusual en los jardines de la Casa Blanca, donde Trump primero enseñó a los niños a jugar al golf y finalmente demostró su característico paso de baile, popularizado en sus actos políticos al ritmo de la canción “YMCA”.

Días antes, el propio presidente había revelado que ese gesto no cuenta con la aprobación de la primera dama, Melania Trump, lo que añadió un tono anecdótico a la escena.

Agencia AP




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