Crisis en Bolivia: qué pasa con las protestas contra el presidente Rodrigo Paz


LA PAZ.– Partidarios del expresidente izquierdista Evo Morales marcharon este lunes por las calles de La Paz y profundizaron una ola de protestas que ya lleva casi dos semanas, con bloqueos de rutas en distintos puntos del país y crecientes problemas de abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos.

Según las autoridades, los cortes dejaron centenares de camiones varados y dificultaron el traslado de pacientes hacia hospitales y centros de salud.

Las manifestaciones comenzaron a principios de mayo con huelgas sectoriales, pero rápidamente se transformaron en un movimiento de alcance nacional que reúne a gremios, mineros, transportistas y productores agropecuarios. Los manifestantes reclaman que el gobierno del presidente Rodrigo Paz revierta las medidas de austeridad y adopte acciones frente al deterioro del poder adquisitivo y el aumento del costo de vida. Algunos sectores incluso exigen la renuncia del mandatario.

Manifestantes cruzan corriendo una calle durante una protesta antigubernamental en La PazFreddy Barragan – AP

Para varios analistas, el conflicto dejó de ser una suma de reclamos aislados y pasó a expresar un creciente malestar social con el rumbo económico del país.

El eje de las protestas es la crisis económica. Los docentes reclaman mejoras salariales y mayor presupuesto para la educación, mientras que los sindicatos del transporte iniciaron huelgas indefinidas por la escasez de combustible y los problemas de abastecimiento.

Un manifestante aparece cubierto de sangre durante los enfrentamientos con la policía en una protesta antigubernamental en La PazJuan Karita – AP

A su vez, organizaciones indígenas y rurales rechazan las reformas agrarias impulsadas por el gobierno, al considerar que benefician a grandes propietarios de tierras. Aunque el Ejecutivo derogó este mes una polémica ley agraria, las movilizaciones no se detuvieron.

Paz, que asumió la presidencia en noviembre en medio de una delicada situación económica, defendió sus políticas de ajuste y la reducción de subsidios a los combustibles como medidas indispensables para estabilizar las cuentas públicas.

El mandatario prepara además un paquete de reformas para enviar al Congreso que incluye una flexibilización gradual de los controles sobre los precios de los combustibles y medidas destinadas a estimular la producción y la inversión en el sector energético.

Un manifestante enciende una bengala con un cigarrillo durante una protesta que exige la renuncia del presidente boliviano Rodrigo PazAIZAR RALDES – AFP

En paralelo, el gobierno intentó desactivar el conflicto mediante negociaciones y aumentos salariales, al tiempo que desplegó unos 3500 efectivos de seguridad para despejar los bloqueos. Las autoridades informaron que al menos 57 personas fueron detenidas.

El Ejecutivo también acusó a la oposición y a sectores cercanos a Morales de incentivar las protestas y los cortes de ruta, que —según sostiene— contribuyeron a la muerte de al menos tres personas, entre ellas pacientes que no lograron llegar a hospitales.

Morales, que gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, respaldó abiertamente las protestas y las definió como una reacción frente a las dificultades económicas y la “persecución política”.

Miles de sus seguidores se movilizaron además después de que un juez lo declarara en desacato a principios de este mes por no presentarse ante un tribunal en una causa vinculada al narcotráfico. El exmandatario niega cualquier delito.

“Mientras no se atiendan las demandas estructurales como combustible, comida e inflación, no se frenará la sublevación”, escribió Morales en su cuenta de X.

Hasta ahora, la reacción de los mercados ha sido moderada, en parte porque los bonos soberanos bolivianos tienen escasa liquidez. La prima que exigen los inversores para mantener deuda boliviana frente a bonos comparables del Tesoro estadounidense cayó en mayo a su nivel más bajo desde al menos 2020, según datos de LSEG (London Stock Exchange Group).

Sin embargo, los analistas advierten sobre un escenario cada vez más delicado.

Residentes pasan junto a la policía cerca de barricadas levantadas por manifestantes antigubernamentales en una ruta en El AltoJuan Karita – AP

“Bolivia atraviesa un período de tensión social y política, en el que una huelga nacional en expansión converge con protestas masivas y bloqueos generalizados”, señaló JPMorgan en un informe para clientes.

Los bloqueos de rutas forman parte desde hace décadas del repertorio habitual de protesta en Bolivia. Durante el gobierno del expresidente Luis Arce, interrupciones similares —impulsadas por sectores afines a Morales, así como por grupos mineros y rurales— llegaron a paralizar corredores estratégicos de transporte y provocaron pérdidas millonarias.

Analistas sostienen que Paz enfrenta ahora el desafío de estabilizar la economía mientras intenta construir nuevas alianzas políticas y sociales en un escenario altamente polarizado.

“A esta altura de la coyuntura, no se observan salidas fáciles ni rápidas”, advirtió el economista Gonzalo Chávez.

Agencia Reuters




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