Quiénes son y qué hacen las hijas “góticas” de Zapatero salpicadas por la investigación judicial


MADRID.– La imputación del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero por presunta organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental en la causa que investiga el rescate de la aerolínea Plus Ultra no solo sacudió el tablero político y judicial en España. También arrastró nuevamente al primer plano a sus hijas, Laura y Alba Rodríguez Espinosa, que durante más de una década habían logrado mantenerse al margen de la exposición pública.

La investigación pone el foco en pagos procedentes de Análisis Relevante SL que, presuntamente, habrían beneficiado tanto al expresidente como a sus hijas. Los investigadores sospechan que durante el mismo periodo Zapatero, Laura y Alba cobraron al menos 661.000 euros por supuestos trabajos de asesoramiento y comunicación online cuya ejecución no habría podido acreditarse documentalmente.

El exmandatario sostiene que trabajó como consultor para Análisis Relevante sin cobrar comisiones de Plus Ultra. Según explicó en el Senado, fue Julio Martínez quien le propuso el rol y él sugirió incorporar también a sus hijas a través de su agencia de comunicación y marketing digital.

El caso —que indaga el destino de los 53 millones de euros otorgados en 2021 a la compañía aérea en plena pandemia— dio un giro esta semana con los registros ordenados por el juez José Luis Calama. Entre las oficinas allanadas no solo figura el entorno profesional del exmandatario, sino también la sede de Whathefav SL, la agencia de comunicación y marketing digital que las hermanas fundaron y dirigen en Madrid.

El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama considera que Whatefav era, junto a Zapatero, el principal beneficiario económico de una trama criminal.

Para Laura, de 33 años, y Alba, de 31, el retorno al centro de la escena supone un brusco quiebre en una estrategia sostenida durante años: reconstruir una vida privada lejos del peso del apellido. Su historia pública quedó marcada en 2009, cuando una fotografía oficial junto a Barack Obama y Michelle Obama en la Casa Blanca desató un inusual debate mediático en España. Aquella imagen —difundida sin filtros— expuso a las entonces adolescentes a una ola de comentarios de odio por su aspecto gótico.

La familia Rodríguez Zapatero con el matrimonio Obama

Desde entonces, ambas optaron por el bajo perfil. Laura se orientó hacia el mundo audiovisual y la comunicación digital, con pasos por Real Madrid TV y distintas productoras, mientras que Alba siguió un camino más académico vinculado a la creación cinematográfica y las artes escénicas.

El punto de convergencia llegó en 2019, con la creación de Whathefav SL, una agencia especializada en comunicación digital, branding y contenidos vinculados al universo gaming y los eSports. El proyecto, inicialmente impulsado por Laura, sumó luego a Alba como administradora y socia.

La empresa, que cuenta con únicamente 5 empleados, se presenta como una firma creativa enfocada en el desarrollo de estrategias para videojuegos y deportes electrónicos, un sector en expansión global impulsado por figuras como Gerard Piqué o Ibai Llanos. Entre sus actividades, destacan la producción de contenidos multimedia, cobertura de competiciones, generación de crónicas y desarrollo de campañas digitales.

Su primer gran cliente fue Huawei, y hubo polémica porque las hijas de un presidente muy implicado internacionalmente colaborase con la empresa en 2021, justo cuando China buscaba mejorar su imagen en España.

La cuenta de Instagram de la agencia, sorpresivamente cuenta tan solo con 277 seguidores y 9 publicaciones.

En términos económicos, Whathefav mostró un crecimiento sostenido desde su fundación. En los últimos cuatro ejercicios fiscales acumuló ingresos cercanos a 1,4 millones de euros, con una facturación que pasó de poco más de 240.000 euros en 2021 a casi 472.000 en 2024. Parte de esas ganancias se distribuyeron como dividendos entre las socias, consolidando a la empresa como una estructura muy rentable dentro del sector.

El salto en la facturación de Whathefav coincide temporalmente con el período investigado.

Además, la firma comenzó a explorar mercados internacionales, especialmente en América Latina, con foco en Venezuela, donde buscaba desarrollar proyectos vinculados al gaming y la comunicación digital.

En paralelo a su crecimiento profesional, ambas hermanas realizaron inversiones inmobiliarias en Madrid. Laura adquirió una vivienda valuada en torno a 700.000 euros, mientras que Alba compró otra por unos 300.000, ambas cerca del domicilio familiar.

Aunque se trata de operaciones habituales para perfiles de su edad y nivel de ingresos, estas compras cobraron nueva relevancia tras la apertura de la causa, al ser analizadas en el contexto del flujo de fondos investigado.

Ambas propiedades se ubican en el barrio madrileño de Valdezarza, en el distrito de Moncloa-Aravaca, muy próximas entre sí y también cercanas a la casa de sus padres en Puerta de Hierro. La zona queda además a poca distancia de la sede de Whathefav, la empresa que administran y que fue registrada por la Policía.

Laura Rodríguez Espinosa

Más allá de esa cercanía geográfica y profesional, las trayectorias personales de las hermanas muestran matices. Laura tuvo un recorrido más irregular y exploratorio en el mundo audiovisual, con trabajos en la noche madrileña, la fotografía y una etapa como becaria en Real Madrid TV, donde era vista como extrovertida, alegre y poco convencional. Los medios españoles rescatan un testimonio de una compañera de estudio que cuenta que la joven se movía en un descapotable y que “no era la más trabajadora, pero era simpática”.

Alba, en cambio, siguió un camino más académico y discreto, con formación en Comunicación Audiovisual y Artes Escénicas en la Universidad Europea de Madrid. A la cual describen como “discreta, centrada y tímida”.

La causa Plus Ultra, en la que podrían estar vinculadas las hijas de Zapatero, lleva años generando tensiones políticas en España. El rescate de la aerolínea —aprobado en plena crisis del Covid-19— fue cuestionado por la oposición, en particular por el Partido Popular y Vox, que denunciaron posibles irregularidades en la adjudicación de los fondos.

Agencias AP y ANSA y diario El País




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