La trama del subsidio para zonas frías que Máximo Kirchner llevó a donde hace calor y ahora enfrenta a Milei con los gobernadores

Cuando el Estado diseñó, hace más de dos décadas, un subsidio para aliviar la factura de gas en los lugares más fríos del país, la lógica era simple. Había que compensar a quienes debían prender la estufa buena parte del año para sobrevivir a las bajas temperaturas patagónicas. Ese criterio se mantuvo casi sin cambios durante casi dos décadas, hasta que una reforma sancionada en 2021 lo estiró hasta desdibujarlo.

El beneficio empezó a alcanzar también a hogares de zonas templadas y cálidas, muchos de ellos sin necesidades económicas urgentes, financiado por el resto de los usuarios de gas del país. Ahora, el Gobierno busca devolverlo a sus fronteras originales.

El régimen nació en 2002 para compensar el mayor consumo de gas en zonas con temperaturas extremas, principalmente en la Patagonia, la Puna y Malargüe, en Mendoza. Pero en 2021, a instancias del entonces diputado Máximo Kirchner y del interventor en el Enargas, Federico Bernal, el Congreso sancionó la ley 27.637, que amplió el beneficio a numerosas localidades de provincias templadas o cálidas, como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, San Juan, San Luis y Salta. Con esa ampliación, la cantidad de hogares subsidiados pasó de 780.000, concentrados en la Patagonia, a 4,2 millones.

El beneficio de zona fría se aplica de manera automática a todos los usuarios residenciales de las áreas incluidas, sin considerar su nivel de ingresos. El descuento alcanza al 50% de la tarifa final en la Patagonia y al 30% en las localidades incorporadas en 2021 -ampliable al 50% según el ingreso del hogar-, sin exigir acreditación socioeconómica previa para acceder al piso del descuento.

El 72% de los beneficiarios del régimen se concentra hoy en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, según datos de Economía & Energía

El beneficio, además, rige durante todo el año, sin diferenciar entre la temporada invernal, cuando se concentra la mayor parte del consumo de gas para calefacción, y los meses de verano. Eso implica que localidades con veranos calurosos, como Mar del Plata, donde las temperaturas pueden superar los 30 grados, mantienen el subsidio en la misma proporción que en pleno invierno.

La ampliación de 2021 incorporó, además, zonas bioambientales con temperatura promedio por encima de la media nacional, según datos de la consultora Economía & Energía (EyE). La temperatura media del país es de 17,3°C, mientras que la de la Patagonia -la región para la que se diseñó el régimen- es de 11,6°C. Córdoba y Santa Fe, en cambio, con el 87% y el 76% de sus usuarios alcanzados por el beneficio, registran climas templados y cálidos.

De 780.000 hogares patagónicos a 4,2 millones de usuarios en todo el país: así creció el universo de beneficiarios tras la reforma de 2021

El 72% de los beneficiarios del régimen se concentra hoy en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, mientras que las provincias patagónicas -que fueron la razón de ser original del esquema- representan apenas el 20% del total de usuarios subsidiados.

El esquema se financia a través del Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos Residenciales de Gas, nutrido por un recargo que pagan todos los consumidores de gas del país, sin distinción de categoría o ubicación geográfica, incluidos los usuarios de GNC, la industria y algunas usinas. Ese cargo, que figura en las facturas como “FDO F.ART.75 LEY 25.565 MOD LEY 27.637”, pasó del 4,46% al 7,5% del precio del gas en boca de pozo desde la sanción de la ley, y equivale hoy a unos $1073 mensuales para un usuario medio.

Un informe de EyE señaló que la ampliación del régimen también modificó los patrones de consumo. Entre 2021 y 2024, la demanda unitaria de gas creció un 8,8% en las regiones alcanzadas por el beneficio de zona fría, mientras que se redujo un 6,8% en las zonas que no lo reciben. En el total del país, el consumo unitario se expandió apenas un 1,3% en el mismo período.

El diseño del beneficio recibió cuestionamientos desde distintos sectores políticos. Sin embargo, al año siguiente de la ampliación impulsada por Kirchner, en 2022, el bloque del Pro, con Cristian Ritondo a la cabeza, presentó un proyecto para volver a extenderlo, con el argumento de que localidades vecinas con climas similares habían quedado afuera del régimen -el ejemplo que dio Ritondo fue el de un vecino de Luján, incluido, frente a uno de General Rodríguez, excluido-. El planteo, que proponía sumar 8 millones de usuarios en lugar de reducir el universo de beneficiarios, no prosperó, pero expuso la discrecionalidad con la que se fue definiendo el mapa de cobertura y el alejamiento del criterio original del régimen: compensar a quienes viven en las zonas más frías del país.

El proyecto que impulsa el Poder Ejecutivo, y que ya cuenta con media sanción en Diputados, retrotrae la cobertura geográfica al mapa original de 2002 y elimina el subsidio automático para las zonas incorporadas por la ley 27.637. Esos usuarios podrán acceder a un beneficio adicional, aún sin definir, únicamente si califican para el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que prioriza un criterio de ingresos por sobre el climático. Quedarán fuera del beneficio los hogares con ingresos superiores a tres Canastas Básicas Totales (CBT), equivalente a unos $4,6 millones. El descuento, además, pasará a aplicarse únicamente sobre el componente de gas natural de la factura, y no sobre el total de la tarifa como ocurre actualmente (distribución y transporte).


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