La señal del mercado de cara a 2027: bajo riesgo de default pese a una elección abierta

Los inversores ya empezaron a tomar cobertura en instrumentos atados al dólar cuando todavía falta más de un año para las elecciones de octubre de 2027, pero no muestran el mismo temor frente a otro fantasma históricamente asociado con los procesos electorales en la Argentina: el default. De hecho, la probabilidad de impago que hoy descuenta el mercado es mucho menor que las chances de que la oposición se imponga frente a Javier Milei.

Así lo señaló un informe de Banco Galicia, principal entidad privada a nivel local, que puso números a las expectativas de cara a las próximas presidenciales. Una de las señales aparece en los Credit Default Swaps (CDS), una suerte de seguro frente a un eventual incumplimiento de la deuda. Su precio refleja hoy una probabilidad de default de apenas 12,4% a dos años.

El porcentaje resulta particularmente bajo para un horizonte que incluye las próximas elecciones presidenciales. Antes de las PASO de 2019, la probabilidad implícita de default a dos años rondaba el 25%, mientras que durante los episodios de estrés posteriores a las elecciones de 2019 y 2023 llegó a superar el 80%.

Los CDS reflejan una probabilidad implícita de default de 12,4% a dos años, un horizonte que atraviesa las elecciones presidenciales de 2027.

El dato cobra otra dimensión al compararlo con las expectativas electorales. Los mercados de apuestas le asignan actualmente a Milei entre 50% y 60% de probabilidades de ser reelecto en 2027. Galicia advirtió que esas referencias deben tomarse con cautela por su escasa profundidad: en Polymarket, por ejemplo, el interés abierto sobre la elección argentina era de apenas US$32.000.

Aun con esa salvedad, la probabilidad de default es “sustancialmente inferior” a las chances de que la oposición gane las elecciones, destacó el banco. “Dicho de otra manera, los precios actuales parecen incorporar la idea de que una eventual alternancia política no necesariamente implicaría un deterioro significativo de la capacidad o voluntad de pago de la deuda soberana”, planteó.

Si los inversores asociaran una victoria opositora con una elevada probabilidad de reversión de las políticas económicas o un aumento significativo del riesgo crediticio, agregó Galicia, “la probabilidad implícita de default debería ser sensiblemente mayor”.

La misma señal aparece en los bonos en dólares con legislación local. A partir de los precios del AO27 y el AO28, la tasa implícita para este último después del vencimiento del primero —el 29 de octubre de 2027— ronda el 12,1%, equivalente a una paridad cercana al 94%, todavía alejada de un escenario de fuerte estrés crediticio.

Los mercados de apuestas le asignan actualmente a Javier Milei entre 50% y 60% de probabilidades de ser reelecto en 2027.

Eso no significa que los inversores hayan dejado de buscar protección frente a otros riesgos. La cobertura cambiaria volvió a crecer, aunque hoy se concentra principalmente en títulos públicos atados al dólar. Según Romano Group, hay unos US$14.550 millones equivalentes de bonos dollar-linked —incluidos los duales— en circulación, de los cuales estima que alrededor de US$10.500 millones están en manos privadas.

La composición es distinta de la observada durante la tensión electoral de 2025, cuando una parte importante de la cobertura pasó por el dólar futuro (Rofex) y la posición vendida del Banco Central llegó a US$6.844 millones en septiembre. En junio de este año se había reducido a apenas US$492 millones. En las últimas semanas, además, el Gobierno moderó la compra de reservas, llegó a vender dólares e intervino con instrumentos dollar-linked para contener al tipo de cambio en la zona de los $1500.

El BCRA sostiene que llega a esta etapa con mayor poder de fuego: calculó en más de US$20.000 millones la mejora de sus condiciones de liquidez en moneda extranjera durante los primeros siete meses del año, entre reservas y herramientas como repos y swaps con China y el BIS. Para Romano, el equipo económico “viene haciendo delivery en cuanto a defensas para el año electoral”, aunque advirtió que “queda un largo camino hacia octubre de 2027”.

Galicia identificó justamente como “la principal fuente de incertidumbre” la recuperación heterogénea de la economía y su potencial impacto sobre el capital político del Gobierno. En julio, el Índice de Confianza del Consumidor cayó 4,8% mensual y el Índice de Confianza en el Gobierno retrocedió 6,8%, mientras que la actividad acumuló dos caídas mensuales consecutivas hasta mayo.

La cobertura cambiaria volvió a crecer y supera los US$11.000 millones; actualmente se concentra principalmente en bonos dollar-linked y duales.

La preocupación se repite entre las consultoras. “Gran parte de la economía no arranca”, resumió Econviews, que señaló la debilidad del consumo masivo, la industria, la construcción y el comercio. Del otro lado, el boom del agro, la minería y Vaca Muerta. GMA Capital puso el foco en el impacto político: “Esa brecha entre la mejora macro y una microeconomía todavía exigida empieza también a trasladarse al terreno político”. Según AtlasIntel-Bloomberg, citado por la firma, la desaprobación del Gobierno subió de 47,7% en diciembre a 54,7% en julio.

Morgan Stanley detectó la misma preocupación en sus últimas reuniones con inversores en Londres: que una recuperación desigual termine provocando “un cambio político el próximo año”. El banco, sin embargo, espera una mejora gradual de la actividad, los salarios reales y el crédito que contribuya a sostener la continuidad de las políticas hacia las elecciones. La mayoría de los clientes con los que se reunió ya tiene activos argentinos y estaría dispuesta a aumentar su exposición si tuviera mayor certeza sobre la continuidad de una política macroeconómica prudente.

Por ahora, ese deterioro no se trasladó a los bonos. Galicia destacó que incluso cuando se conocieron los últimos datos negativos de actividad y confianza en el Gobierno, los títulos soberanos rindieron mejor que sus comparables emergentes. Para el banco, los inversores continúan otorgando mayor peso a los avances institucionales y financieros que al deterioro reciente de esos indicadores.

Esa lectura coincide con una señal de Moody’s, que sostuvo que, pese a la incertidumbre sobre 2027, “el rango de potenciales resultados de política se ha reducido en comparación con ciclos electorales anteriores”. Galicia llegó a una conclusión similar: el mercado no solo asigna una probabilidad relativamente elevada a la continuidad de Milei, sino que “considera cada vez menos probable un cambio brusco de rumbo económico aun bajo un escenario de alternancia política”.


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