El crédito bancario en pesos mantuvo la tendencia al estancamiento que exhibe desde hace poco más de un año y en dólares perdió parte del dinamismo que traía, aunque el Gobierno, desde mediados de mes, amplió la oferta potencial de este tipo de financiamiento a empresas que no registren ingresos en moneda extranjera.
El panorama muestra que la actividad económica, que a nivel general se mueve casi plana más allá de avances y retrocesos estadísticos mensuales, ni siquiera puede apoyarse en esta palanca de probado efecto virtuoso en otras latitudes del mundo, lo que los analistas vinculan con una demanda interna que se mantiene deprimida, por la caída en los ingresos disponibles y el salto en los niveles de morosidad que corrió del mostrador de demanda a casi 6 millones de personas.
“El total de los préstamos en pesos cayó 0,2% real en agosto en relación a julio, con lo que pasaron a mostrar una contracción del 1,6% interanual, luego de casi dos años de moverse al alza”, consignó hoy en un informe LGC.
La consultora que, mes a mes, sigue la evolución de esta sensible variable a partir de la evolución de los datos oficiales que publica el Banco Central (BCRA), explica que el nuevo achicamiento se explicó principalmente “por los préstamos al consumo (el más afectado por la irregularidad en los pagos), que se retrajeron 1,3% en el mes, acumulando 10 meses consecutivos de baja”, con un ajuste del 2,6% en el financiamiento de consumos con tarjetas de crédito.
Por su parte, los préstamos a las empresas o con garantía real —menos afectados por la mora— tuvieron en agosto subas marginales del 0,6% y 0,9% real respecto al mes anterior, respectivamente.
El stock total de crédito en moneda nacional, según los datos oficiales al último viernes 28, se ubicó en promedio en agosto en $103,6 billones, creciendo en $864.166 millones (+1,7%) respecto al promedio del mes anterior. Si se toma en cuenta que se espera verificar para ese mes (con un termómetro viejo, ya que la canasta de consumo con que se mide data del 2004/5) una inflación similar, se observa que el total de financiamiento no aumentó en términos reales.
Es más, en el sistema incluso conceden que -en realidad- la masa total es probable que haya caído, ya que, a partir de las renegociaciones pactadas con morosos, comenzaron a contabilizarse como regulares algunos de los créditos que, de cuatro a cinco meses atrás, figuraban como irregulares.
Para los analistas de LGC, con un nivel de mora que afecta al 27% de sus carteras crediticias en total en monto y afecta al 28% de las familias, no debe sorprender “una dinámica de retracción del crédito tanto por el lado de la demanda (por la creciente carga de la deuda en los ingresos familiares), como por el lado de la oferta (a partir de una calificación más exigente de sus clientes)”.
Encima, cabe acotar, se mantiene firme la amplia brecha de tasas en perjuicio de las personas, que encarece sobremanera el crédito a familias.
El dato llamativo de agosto fue el menor dinamismo que mostraron además los préstamos en dólares, al crecer en promedio unos US$330 millones luego de haberse expandido a más de US$1060 millones en julio. Eso no impidió, empero, que cierren el mes marcando un nuevo máximo al ubicarse por encima de los US$25.300 millones.
“El crédito en dólares siguió creciendo, pero a un ritmo más bajo que en los últimos meses y no se ve aún un impacto significativo de la relajación normativa del BCRA que habilitó a empresas sin ingresos dolarizados a tomar préstamos en moneda extranjera”, describieron.


Los comentarios están cerrados.