octubre 15, 2026

El empleo creció, pero su calidad sigue empeorando y la billetera sufre

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El Gobierno tiene razón. El empleo aumentó en la Argentina con relación a un año atrás. Sus críticos también: se profundiza la precarización del mercado laboral, que viene de larga data, mientras los ingresos siguen en dificultades.

Estas son algunas de las conclusiones —entre otras— que pueden extraerse del informe publicado este jueves por el Indec “Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra” al segundo trimestre de 2026.

En ese período se registraron un total de 22.566.000 puestos de trabajo. Se trató de un leve crecimiento del 0,5% interanual. Sin embargo, la composición del empleo exhibe una precarización o cambio estructural; depende de si se escucha al Gobierno o a los expertos. Se trata de un fenómeno que ya era advertido hace años, pero que se profundizó.

En los detalles de cómo se comportó cada segmento aparece la explicación. Según la dirección de Cuentas Nacionales del instituto estadístico, la cantidad de puestos de trabajo asalariados totales llegó en el segundo trimestre a 16.480.000 (73% del total), lo que implicó una caída del 0,8% interanual.

Dentro de ese rubro, quienes cobran un salario en blanco son 10.880.000 puestos (un 48% del total), una baja anual de 1,4%. En tanto, los puestos de trabajo informales o “en negro” llegaron a 5.601.000 (25% del total), lo que implicó un avance de 0,5% frente al mismo período del año pasado.

Pero los puestos de trabajo no asalariados —cuentapropistas y patrones— sumaron 6.085.000 (27%), con una fuerte alza de 3,9% interanual. Este fue el crecimiento que empujó todo el promedio a un terreno positivo.

“Tratamos de que se regularicen los puestos de trabajo y no que se expulsen. Estamos a favor de la autonomía; el mundo apunta a la autonomía”, dijo esta semana el Secretario de Trabajo, Julio Cordero, durante su exposición en la comisión de Presupuesto y Hacienda para defender el proyecto de presupuesto 2027 en el Congreso. Cordero negó que el desempleo haya crecido, en base al último dato de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, que mostró un alza de ese indicador, pero motorizado por el avance de la tasa de actividad (más gente buscando empleo). “Hay mucha gente que no quiere estar en relación de dependencia”, resaltó sobre el cuentapropismo.

El desempleo, según los datos de la EPH, tuvo una leve suba en el segundo trimestre y llegó al 7,9%, informó el Indec (+0,3 puntos). Ese mismo informe reportó que la tasa de actividad llegó a 48,9% (+0,8 puntos) y la de empleo, a 45% (sin cambios significativos frente a un año atrás, según el instituto).

Hace 24 horas, la Secretaría de Trabajo informó, en base a los datos del SIPA, que en julio hubo 12.716 empleos registrados menos y suman casi 266.000 en la gestión Milei. El empleo privado en blanco acumuló 14 meses de caída.

Julio Cordero durante la sesión de Diputados en ComisiónHCDN

¿Precarización o autonomía?

“Es lo que veníamos viendo”, dijo a LA NACION Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA. “Caída de los puestos de trabajo asalariados registrados, principalmente en el sector privado, estancamiento de los puestos de trabajo asalariados no registrados, lo que da por resultado un aumento de la tasa de asalariados no registrados, y crecimiento fuerte de los puestos de trabajo no asalariados, cuentapropistas y patrones”, explicó.

“La gran mayoría de los nuevos puestos no asalariados son informales. Esto se observa en los informes de mercado de trabajo que publica el Indec. Ahí se observa muy claro que lo único que crece es el empleo por cuenta propia informal”, agregó el especialista en el mercado de trabajo.

“En términos generales, es una estructura ocupacional mucho más precaria”, dijo Campos a este medio y cerró: “El sector formal no demanda puestos de trabajo y lo único que crece son las modalidades refugio, las ocupaciones que se inventan los trabajadores que van quedando fuera del sistema. Sin ir más lejos, dos de cada tres nuevos puestos de trabajo no asalariados, sobre el total de ramas que tuvieron un aumento, se explican por comercio, hoteles y restaurantes y construcción, sectores que no suelen caracterizarse por sus buenas condiciones de trabajo”.

El documento de Cuentas Nacionales del Indec informó que el Valor Agregado Bruto (VAB) —el valor que genera una empresa o, en este caso, el país— a precios básicos alcanzó los $974.263.054 millones de pesos anualizados. Lo llamativo está en la distribución de factores. Por caso, la remuneración al trabajo asalariado representó el 42,9% del VAB, lo que significó un retroceso de 2,43 puntos respecto del segundo trimestre de 2025 (45,4%).

Este proceso se registró en el marco de una desaceleración de la actividad económica en ese mismo período, pero también de ingresos a los que les cuesta todavía mostrar una recuperación clara frente a la inflación.

Un documento de la consultora ExQuanti estimó que el ingreso medio de los ocupados, según datos del informe de Distribución de la Riqueza del Indec del segundo trimestre, mostró una caída de 7,6% interanual. En una década, los ingresos cayeron entre 24,5% y 19%, según el estrato social.

De hecho, el Cuentas Nacionales registró que se trabajaron 34.034 millones de horas anualizadas, un aumento interanual del 1,2%. Las horas trabajadas, sin embargo, cayeron entre los asalariados (-0,6% anual), pero crecieron entre los no asalariados (+6,3%). “Como a los trabajadores por cuenta propia no les alcanza, trabajan más horas”, explicó Campos a este medio.

“Los segmentos que tienen una alta composición en capital físico, tecnológico o de recursos naturales, utilizan muy baja mano de obra. Pesca, ganadería, explotación de minas y canteras, incluso electricidad, gas o agua, están creciendo, pero eventualmente no están teniendo contribución en el empleo por mucho que puedan tener muy buenos ingresos”, explicó Agustín Salvia, coordinador del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

“El peso de esos ingresos en el contexto de la actividad económica es muy bajo, así como en el nivel de empleo y también en la masa de salarios que se distribuye alrededor de esos empleos. No es suficiente para compensar los deterioros que están teniendo la industria, la construcción, el comercio, los hoteles y restaurantes, que tienen un peso mucho mayor en la estructura tanto del empleo como de la distribución del ingreso”, cerró el sociólogo.