octubre 31, 2026
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La etapa de pruebas pilotos con IA terminó. Bueno, no para todos, pero sí para las tecnológicas de Latinoamérica que están liderando la transformación de sus organizaciones con IA. “De la promesa al impacto: cómo las tecnológicas líderes de la región llevan la IA a escala”, es el reporte realizado por la consultora BCG junto a River Capital, que se basa en entrevistas a 131 fundadores y líderes de las principales compañías tecnológicas de América Latina, reunidos en el LatAm Tech Forum de Riverwood Capital donde cuentan las ocho claves para tener éxito en el despliegue de la IA. Me centro acá en las tres principales sobre las que conversé con Joan Viñals, managing director de BCG y uno de los autores del informe.

Primera, el foco en el despliegue. Basta de los mil pilotos, hay que enfocarse en pocas oportunidades de muy alto valor. “Es quizás más fácil encapsularlo en la idea de re-imaginar grandes procesos de extremo a extremo, pero pocos de ellos. Es decir: no tenemos un jardín con miles de flores y miles de pruebas de concepto, sino que nos enfocamos, ahora que sabemos que funciona, en dos, tres grandes oportunidades por semestre o por año y las pensamos base cero, reimaginadas de forma agéntica”, explica el especialista. Del informe se desprende que la IA genérica destruye valor, lo que funciona es la IA embebida en un flujo de trabajo específico, con un rol preciso. Por eso resulta estratégico priorizar los flujos que impulsan el rendimiento. Para hacerlo el informe recomienda pasar cada caso por un test de tres preguntas: ¿es específico?, ¿está embebido en el flujo real?, ¿es medible?. Segunda clave, el sponsoreo. Cuando el CEO y su equipo de liderazgo son dueños de la agenda de IA, la IA se queda. No se trata de que gestionen cada iniciativa, pero sí de que fijen de manera explícita el mandato: dónde importa la IA, quién es dueño, cómo se mide y qué balance se acepta entre velocidad, riesgo y costo.

Y, en tercer lugar, lo que en BCG llaman la regla del 10-20-70. Según el modelo de la consultora, el valor depende 10% de algoritmos, 20% de tecnología y 70% de personas y procesos. “Hoy, el cuello de botella es organizacional. Las principales barreras para escalar son talento y capacidad de ejecución, complejidad de integración y resistencia cultural. La tecnología no aparece entre los frenos principales. Por eso, recomiendan asignar el presupuesto de la próxima ola de IA con esa lógica, priorizando personas y procesos y fijar expectativas de adopción explícitas, sostenidas por un sponsor senior que dé las conversaciones difíciles. Finalmente, crear equipos de habilitación y planes de reconversión orientados a rediseñar el trabajo, no a sumar herramientas. La ventaja en el despliegue de la IA en 2027 no está en tenerla, sino en la disciplina para escalarla.